2011-05-02 18:05 FC Barcelona Por: Administrador

El Madrid ya no puede caer más bajo



El Madrid es consciente de que el Comité de Disciplina de la UEFA le tiene ganas a José Mourinho por su condición de multireincidente en el mal tono de sus declaraciones y antes de esperar el castigo ejemplar, que está al caer, ha pasado al ataque exigiendo sanciones para los jugadores blaugrana. A Busquets por llamar mono a Marcelo y por hacer cuento. A Pedro por simular una falta ante Arbeloa. A Alves, por hacer ver que el pisotón salvaje de Pepe fue un pisotón salvaje. A Valdés. A Pinto. Así hasta seis jugadores.

El Madrid no sabe ganar en el campo y pide ayuda, a ver si eliminando a seis jugadores del Barça de un plumazo consigue en los despachos lo que Mourinho no es capaz de lograr en el campo: acabar con la hegemonía blaugrana en el fútbol mundial. Quien más quien menos tiene asumido que en el banquillo del Real Madrid se sienta un freaky que está enfrentado al mundo mundial. Ahora, al Barça, a la UEFA, al Sporting, al Sevilla, al Málaga, al Villarreal. Antes, al Manchester United o al Arsenal. Y antes al Milan o a la Juventus. Eso está asumido, porque el mundo entero sabe ya de qué pie cojea el tipo, pero otra cosa es que el Real Madrid, el del señorío, haga suyo el comportamiento de Mourinho y asuma sus bobadas aceptando su complejo de inferioridad y pidiendo a la UEFA que castigue a seis jugadores del Barça, ya que el propio Real Madrid es incapaz de castigarles sobre el césped venciéndoles a través de un mejor juego.



La nota oficial del Real Madrid dice así: “Conocida la decisión sin precedentes del FC Barcelona de denunciar al entrenador del Real Madrid C. F. José Mourinho ante el Comité de Control y Disciplina de UEFA, el Real Madrid C. F. comunica que se ve obligado a dar consecuente traslado al mismo órgano disciplinario de la reiterada conducta antideportiva del F. C. Barcelona, cuyos jugadores simularon agresiones de forma persistente con el único fin de inducir a error al árbitro del encuentro, lo que degeneró en la decisión manifiestamente injusta de expulsar a nuestro jugador Pepe.
Resulta sorprendente que este encadenamiento de conductas antideportivas y decisiones desafortunadas finalmente desemboque en la apertura de un expediente disciplinario a nuestro entrenador José Mourinho quien, más allá de opiniones vertidas en el ejercicio de su libertad de expresión, puso de manifiesto su rechazo a la victoria deportiva a cualquier precio y a la vulneración de los principios de lealtad, integridad y espíritu deportivo que consagran el art. 7 del Preámbulo de los Estatutos de UEFA y el art. 5 de su Reglamento Disciplinario, por lo que el Real Madrid C. F. manifiesta su total apoyo a su entrenador”.

Los despachos del Bernabéu actúan con una ligereza tal que no son conscientes de que si se meten en este charco deberían pedir castigo para sus propios jugadores por conducta antideportiva improcedente en la final de Copa, cuando cada decisión arbitral era protestada por seis jugadores blancos. También deberían pedir sanción para Marcelo por simular en el clásico liguero del Bernabéu un penalty que no existió ante Alves.¿Era eso lealtad? O a Arbeloa, por agredir y pisotear a Villa en el suelo en la final de Copa. O al propio Marcelo por rematar en el suelo, y dentro del área, a Pedro con otro pisotón en el tobillo.

Son tantos los agravios, que si el Madrid pide sanción para seis jugadores blaugrana, el Barça podría exigir castigo para toda la plantilla del Real Madrid, empezando por su delegado, Chendo, que no es nadie para coger por el cuello a ningún jugador del FC Barcelona. En fin, que tal y como plantea Mourinho los partidos ante el Barcelona, si a Rosell le diera por comportarse como su colega Florentino, quizá debería exigir un castigo ejemplar para todo el equipo del Real Madrid por las cacerías que se organizan para alcanzar los tobillos de Messi. Y esperemos equivocarnos, pero lo de mañana puede ser una auténtica cacería del zorro. Conociendo a Mourinho, el Barça alcanzará la final de la Champions, pero ser irá caliente y con muchas tarjetas por delante.



Suena a cómico que el Madrid acuse a los jugadores del Barça de "teatreros" cuando su acceso a la semifinal de la Champions League se fraguó a partir de la expulsión de Crouch en el minuto 15 del primer partido de cuartos que enfrentó al Madrid con el Tottenham. Viendo la carita de niño travieso que había conseguido engañar al árbitro que puso Marcelo, un profesional del teatro, quedó todo dicho. Esas cosas, cuando suceden en casa del vecino son para Mourinho una vergúenza. Cuando ocurren en su casa, simplemente no ocurren. Y tiene suerte, porque la "Central Lechera" ya se encarga de borrar las pistas y amortiguar el eco de manera muy sospechosa.

Ha habido demasiado cuento en el Madrid en los últimos meses, empezando por su entrenador. Han habido demasiadas agresiones sin sanción. ¿Se atreverá el Madrid a pedir sanciones para sus propios cuentistas y sus propios agresores? ¿O quizá más que juego limpio lo que el Madrid persigue es simplemente juego sucio pero a favor?

Alguien, por ejemplo Valdano, debería enseñarle a Florentino Pérez, que parece no enterarse de nada, de que ni los árbitros ni la supuesta deslealtad de los jugadores del Barça tienen nada que ver con los planteamientos defensivos y ruines de Mourinho ante el Barcelona. Los árbitros no tienen la culpa de que este Real Madrid, que también es de Florentino, se enfrente al Barcelona con un complejo de inferioridad tal que le obliga a esperarle atrás con once hombres asustados y sin más argumento que el de propinar mamporros para afirmar su superioridad. Como diría José María García, "nunca tan poco -Mourinho- llegó a tanto, ni tanto -Real Madrid- cayó tan bajo".

 


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