2012-10-08 14:10 FC Barcelona Por: Administrador

18 directivos se pusieron las botas en la comida del Liceu



Ensalada de bogavante, solomillo de ternera con salsa de foie y crema catalana con piña caramelizada. Todo ello convenientemente regado con los mejores caldos de la tierra y en un escenario inmejorable, el Liceu de la ciudad condal. Es el concepto que Sandro Rosell tiene de la hospitalidad. No en vano ambos, Rosell y Pérez, compartieron invitación unas horas antes en la boda de la hija de un amigo común, el ex líder del PP catalán Enrique Lacalle. Eso este año. La pasada temporada el presidente Pérez fue invitado personalmente por Carles Vilarrubi, directivo de Rosell, a cenar en su casa con lo más florido de la societat civil catalana. A esos nivele, el concepto de la rivalidad varía en mucho respecto a lo que el resto de los mortales consideran enfrentamiento deportivo. El duelo deportivo queda en un segundo o un tercer plano cuando existen intereses comerciales que les unen. Y en eso están.

El presidente Pérez no ha pedido todavía formalmente perdón por la infamia que propagó la COPE sobre la práctica del doping en el FC Barcelona bebiendo de fuentes de las alturas del Real Madrid. Tampoco se ha oído a Mourinho pedir perdón por su agresión a Tito Vilanova o por sus agresiones verbales al FC Barcelona como institución. Con la boca pequeña se le ha oido disculparse con los socios del Real Madrid, pero jamás ha buscado el perdón del Barça ni de Tito Vilanova. El presidente Pérez ha callado y otorgado convirtiéndose en cómplice de los malos modos del portugués. Y, para acabarlo de arreglar, le pone una querella al ex vicepresidente blaugrana Alfons Godall por llamar "psicopata" a su entrenador. ¿No es esto una provocación?



¿Y qué respuesta obtiene el presidente Pérez de Sandro Rosell? Un solomillo de ternera con salsa de foie en el Liceu. Riquísimo, oiga. Con amigos así, ¿para qué quieres enemigos?

 

 

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