2016-04-02 20:04 Real Madrid Por: Administrador

El Barça está más pendiente de Cruyff y el Atlético que del Madrid (1-2)



El Barça se ha quedado en 39 partidos consecutivos sin conocer la derrota, a un partidos del registro absoluto en poder del Nottinham Forest. Y la primera derrota ha llegado de la forma más dolorosa. Ante el Real Madrid. Ha sido una derrota justa. El Real Madrid se lo ha tomado más en serio que el Barça y se ha llevado su premio en forma de tres puntos. El madridismo ya puede disparar la euforia, su equipo está a sólo siete puntos más el goal average. Lo cierto es que entre los emotivos actos organizados para honrar la memoria de Cruyff y la inminente visita del Atlético de Madrid al Camp Nou el próximo martes, en donde los azulgrana se juegan el ser o no ser en la Champions League, el equipo de Luis Enrique no se ha tomado en serio al Real Madrid y le ha dejado hacer. Le ha dejado hacer tanto, que se ha llevado el clásico. Hay quien sostiene en el Barça que esta derrota es buena porque fortalece al Real Madrid que más interesa al Barça, consolida a Zidane y evita una revolución en forma de operación limpieza cuyo punto de partida tendría que ser Cristiano Ronaldo, el que marca mucho y gana pocos títulos. Lo cierto es que este 1-2 servirá como mínimo para dudar sobre la conveniencia de seguir con un proyecto que lleva siete años fracasando.   Los primeros compases del partido han sido de control absoluto del juego por parte del Barcelona. A la altura del minuto 20 la posesión del balón era de 80-20 y el Barcelona disfrutaba de oportunidades mientras el Real Madrid se limitaba a defender. Los blancos no enviaron un balón entre los tres palps de Bravo hasta el minuto 24. Antes  Luis Suárez, solo ante Keylor, no fue capaz de fusilar un paso magistral de Neymar. En el minuto 23 se produjo una jugada que despertó las iras del público cuando Leo Messi quiebra a Sergio Ramos en el límite del área y éste le zancadillea de manera incluso exagerada. El árbitro, Hernández Hernández, a quien le ha venido grande el partido, optó por no pitar nada. Ni el penalti -más claro imposible- y sobre todo la falta, porque hubiera tenido que enseñarle tarjeta amarilla a Sergio Ramos y hubiera sido la segunda. Era una jugada para discutir si la faltas fue cometida a un lado o a otro de la línea del área grande. Lo que es lamentable es que Hernández Hernández ni siquiera pitara falta. Esta jugada, que debió dejar al Real Madrid con diez hombres desde el minuto 23, marcó el ritmo del partido. El juego se endureció, aparecieron las brusqedades en el Real Madrid de forma paralela a los lamentables intentos de simular faltas de Cristiano Ronaldo y Pepe. Este se salió con la suya y logró, retorciéndose por el suelo, que el colegiado le enseñara la tarjeta amarilla a Luis Suárez por una supuesta agresión (?). El Madrid llevó entonces el partido a donde más le interesaba. Intercambio de golpes, brusquedades, protestas... El Barça perdió la concentración y los blancos fueron a más. Keylor Navas puso una mano providencial en un remate de lejos de Rakitic al final de la primera mitad. Tras el descanso, un codazo de Ramos a Suárez fue su segundo aviso pidiendo la expulsión, pero el árbitro tampoco se atrevió. Luego se repitió la escena con un codazo en la cara a Alves. La jugada fue exactamente igual que la que protagonizaron Suárez y Pepe y que significó tarjeta para Suárez. En este caso nada. Hernández Hernández parecía asustado y no se atrevía a echar a Ramos del campo. Aunque lo pidiera a gritos. El teatro de Pepe, parece claro, convenció más al árbitro que el de Alves. Hay clases y clases. En el minuto 54 Messi tuvo el gol en sus botas pero Keylor Navas, en una espléndida estirada sacó la pelota cuando se colaba por la escuadra.  Era un aviso del 1-0 que iba a llegar en el minuto 55 por medio de un cabezazo de Piqué a la salida de un córner dejando a Pepe en evidencia. Pero la alegría iba a durar poco porque Benzema, con una magnífica chilena subiría el empate al marcador cinco minutos más tarde. El partido se convirtió entonces en lo que no deseaba Luis Enrique, en un pasacalles de ida y vuelta en el que podía suceder cualquier cosa. Las ocasiones se sucedían ante las dos porterías, el Barça bajaba el pistón físico y el Madrid se crecía. Bale marcó en el minuto 80 de cabeza, pero el árbitro anuló el tanto porque se apoyó en Jordi Alba para armar el remate. El Madrid iba a más y el Barça lo pasaba mal. Un poste de Cristiano y otro remate peligroso de Bale hicieron temer lo peor. Ramos, con una hora de retraso vio finalmente la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado en el minuto 82. Y en el 85 un error en el marcaje de Alves permitió a Cristiano Ronaldo liquidar el partido marcando el 1-2. Luego llegaría un codazo salvaje, de nivel hiena, de Pepe a Suárez que quedaría sin sanción y así se llegó al final de un partido que dispara la euforia en el Real Madrid porque se queda a siete puntos más el average, algo que llena de orgullo y satisfacción a una afición que ha ganado una Liga en los últimos ocho años. El sentimiento del homenaje a Cruyff y la visita el martes del Atlético pusieron al Real Madrid enmedio y supo aprovecharlo. La derrota debe servir de lección para afrontar el partido del martes, que ese sí es decisivo, con otra predisposición. Nada se ha perdido. El 0-4 sigue sin respuesta y no había hoy en el Camp Nou ningún título en juego. Porque la Liga está ya en el bolsillo y tiene color blaugrana. Puede ser una derrota dulce que permita recordar a los jugadores de Luis Enrique que hace falta seguir mordiendo hasta el final para repetir un triplete que sigue estando al alcance. Igual que antes de empezar el partido.   FICHA TÉCNICA FC BARCELONA, 1 - REAL MADRID, 2 FC Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Alba; Busquets, Rakitic (Turan) , Iniesta; Messi, Suárez y Neymar Real Madrid: Navas; Carvajal, Ramos, Pepe, Marcelo; Modric, Kroos, Casemiro; Bale (Lucas Vázquez), Benzema (Jesé), Cristiano Ronaldo Árbitro: Hernández Hernández. Enseñó tarjeta amarilla a Ramos (2), Carvajal, Suárez, Mascherano y Rakitic Campo: Camp Nou, lleno. 98.000 espectadores.

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