2017-02-28 07:02 FC Barcelona Por: Administrador

El Comité de Árbitros aplaude a Gil Manzano por su penalti al Madrid



Alfredo Vidal La Cadena SER informa de que el Comité Técnico de Árbitros, que ha decidido denunciar a Gerard Piqué por segunda vez en pocas semanas por un tuit en el que deja al colectivo arbitral retratado con pruebas irrefutables y sin necesidad de llegar al insulto, ni siquiera al menosprecio, da por buena la decisión de Gil Manzano de señalar penalti en la jugada de la mano involuntaria de Bruno Soriano en el Villarreal-Real Madrid del domingo. El Comité Técnico de Árbitros ha revisado la jugada y ha llegado a la conclusión  de que el balón se movía con la suficiente lentitud como para que Soriano pudiera apartar la mano. Y se basa en la circular emitida el 6 de agosto de 2015, en la que se afirma que "no se considerará mano deliberada, cuando un jugador juega el balón de forma accidental si el balón procede de un rebote de la pierna o el cuerpo del mismo jugador que lo disputa", una normativa que sólo existe en España y que no contempla ni la UEFA ni la FIFA. El corporativismo convierte al Comité Técnico de Árbitros en algo así como una secta que sirve para defender a sus integrantes, tengan o no tengan razón. Y los que callan ahora por el error de Gil Manzano son los que callaron por el del compañero que no quiso ver penalti del mismo Bruno Soriano lanzándose en plancha con la mano a por un balón teniendo al Barça delante. Y callan cuando uno de los suyos no ve un balón que entra dentro de la portería medio metro. Callan cuando Sergio Ramos anota un gol con tres jugadores en fuera de juego. Callan cuando James empuja a Modric y el árbitro pita penalti. Y vuelven a callar ahora. Sánchez Arminio, el presidente de este comité, ya fue un mal árbitro. Y ahora un mal presidente que pretende perpetuarse en el cargo por los siglos de los siglos defendiendo a los suyos. Poco importa que lo hagan bien o mal. Siempre quedará Piqué para ponerle una denuncia. Sólo él lo hace mal y merece ser denunciado. Los árbitros necesitan con urgencia un cambio en el puesto de mando que les acerque a la modernidad y les saque del búnker. Por mucho que se defiendan entre ellos no podrán impedir que la imagen que están ofreciendo como colectivo sea penosa por esos constantes errores que desde la dirección no existe voluntad de corregir,    

Deja tu Comentario