2017-04-25 16:04 Real Madrid Por: Administrador

¡Es un escándalo! ¡Sólo un partido a Sergio Ramos!



Fede Peris

Sencillamente escandaloso. Tres partidos de sanción a Neymar por dos tarjetas amarillas y largarse del campo aplaudiendo al árbitro. Un partido a Sergio Ramos por una entrada criminal a Messi que fue castigada con roja directa y largarse del campo provocando a todo el que le salía al paso y aplaudiendo a Piqué por conseguir que el árbitro lo expulsara. ¿No es eso menosprecio al árbitro? ¿No es eso menosprecio a un rival? Pues no. El Real Madrid no puede permitirse el lujo de prescindir de Sergio Ramos durante tres partidos cuando más lo necesita y lo tendrá a su disposición, salvo en el partido de mañana. El palco del Bernabéu funciona y mueve los hilos mejor que nunca. Estamos ante una cacicada mayúscula que confirma que existen dos varas de medir: una para el Real Madrid y otra para los demás.



El Madrid gano por goleada el clásico de los despachos y las trampas

Los comités de la Federación Española se las ingeniaron para que Neymar no estuviera en el clásico poniéndoselo  así fácil al Real Madrid para sentenciar la Liga en el clásico. Está claro que el Real Madrid, como siempre, ganó por goleada el clásico de los despachos. Pero ni así. Ante la posibilidad de que el Barça la pueda arrebatar la Liga al equipo de Zidane, el Comité de Competición se las ha ingeniado para sancionar con la máxima levedad posible la provocadora salida del campo de Sergio Ramos después de agredir literalmente a Leo Messi con una entrada criminal de roja directa, de las que hacen daño. Y no ha tenido en cuenta sus gestos de desconsideración hacia sus rivales e, indirectamente, al árbitro. Queda claro que Competición no hila con el Real Madrid tan fino como cuando se trata de aplicar medidas severas contra el FC Barcelona.

El Comité castiga a Ramos con suavidad y cariño, con el grado mínimo de la infracción que contempla el artículo 123 de su Código Disciplinario sobre la violencia en el juego: “Producirse de manera violenta con ocasión del juego o como consecuencia directa de algún lance del mismo, siempre que la acción no origine riesgo, se sancionará con suspensión de uno a tres partidos o por tiempo de hasta un mes”. El castigo incluye una multa a Sergio Ramos, reincidente compulsivo en este tipo de situaciones violentas y provocadoras, de 350 euros y 600 euros al Real Madrid. Sencillamente de risa. 

Se ha cumplido lo previsto en los comités fraudulentos que fallan en función de los intereses que más convienen al Real Madrid. Por supuesto, el Comité de Competición no ha entrado de oficio a valorar los gestos de Ramos cuando fue expulsado, tocándose la cara varias veces, señalando al palco, haciendo gestos con las manos y aplaudiendo a Piqué e, indirectamente, al árbitro. Esas cosas las reserva el Comité de Competición para el Barça. De hecho, el árbitro ni siquiera recogió los incidentes en el acta, no fuera que se enfadara Florentino Pérez.



Cuando se juega contra el Real Madrid, pasan estas cosas. Sólo así, con trampas y trato de favor, el equipo blanco consigue seguir la estela del Barcelona en la competición liguera. Por supuesto, la desconsideración de Sergio Ramos hacia Piqué carece de importancia para el Comité. Aquí puede aplaudir cualquiera que no sea del Barça. A los hechos hay que remitirse.


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