2012-01-03 02:01 FC Barcelona Por: Administrador

A Bielsa le avala el mismísimo Guardiola



Pep Guardiola siente devoción por Marcelo Bielsa. El técnico argentino y Johan Cruyff son sus dos grandes referentes en la profesión de entrenador y cuando se plantea el gran interrogante que asalta hoy en día al barcelonismo: ¿quién puede sustituir a Guardiola? el propio Pep habla maravillas del actual entrenador del Athletic de Bilbao, un hombre al que conocía de referencias, visitó en su hogar en Argentina y compartió una jornada en su propio domicilio degustando un asado. Pep salió entusiasmado por las enseñanzas que recibió de quien él considera un auténtico maestro.

Sabido es que Guardiola acabará dejando el FC Barcelona antes incluso de que los resultados empiecen a torcerse. La sucesión puede producirse con un técnico de su perfil, Lluis Carreras por ejemplo, un técnico joven, de escasa experiencia, pero con gran conocimiento del club y con ideas innovadoras. La otra opción es buscar a un técnico contrastado. En cualquier caso, Sandro Rosell quiere que Pep Guardiola se moje sobre su sustituto, sea quien sea. El presidente sabe el heredero lo tendrá dificilísimo, por no decir imposible, sea cual sea su identidad. Superar o igualar los registros de Pep viene a ser algo así como una misión imposible. Por eso, porque la sucesión será traumática independientemente de quién sea el sustituto de Pep, Rosell quiere que sea el propio Guardiola quien se dirija públicamente a la masa social barcelonista para que le ayude en la tarea de convencerles de que el sustituto consensuado con la directiva merece un margen de confianza y, además, tiene su bendición. Rosell no quiere que se repita el relevo traumático que se produjo con el cese de Johan Cruyff. Ni el educado Robson ni el disciplinado Van Gaal consiguieron hacer propio un banquillo que para los aficionados era de propiedad exclusiva de un Johan Cruyff que alentaba la división entre los aficionados y las pañoladas en la grada. El presidente quiere que el propio Guardiola evite una nueva fracción del barcelonismo y avale personalmente a su sucesor, evitando nuevas confrontaciones. Rosell quiere que Pep deje bien claro cuando se vaya que no marcha por culpa del presidente. Eso es fundamental para la estabilidad de un presidente que ahora mismo cuenta con el inmejorable paraguas de Guardiola y que con su marcha quedará expuesto a una situación de fragilidad que puede hacerle tambalear en su posición de presidente.



Y en este momento, si Guardiola tuviera que apostar por alguien lo haría por Marcelo Bielsa, el técnico del Athletic de Bilbao, un hombre a quien Pep considera muy próximo a sus principios fundamentales aplicados al fútbol. Y cuando llegue el momento, no le dolerán prendas en avalarle, entre otras razones porque entre ellos ha nacido una amistad indestructible. Pep sería feliz dejando el testigo al ex seleccionador chileno porque dejaría al club de sus amores en buenas manos.


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