2012-02-08 22:02 FC Barcelona Por: Administrador

A la final por la puerta grande (2-0)



Guardiola como Alaska en un viejo hit pedía hombres de verdad. El técnico del Barcelona no lo dudó puso a Puyol y a diez más. El objetivo superar al Valencia y alcanzar su segunda final de Copa consecutiva, la tercera de Pep, y la final número doce de su palmarés como entrenador azulgrana.

Y Puyol volvió a ser el jugador talismán. Con él en el campo, el Barça nunca pierde. Una impresionante racha de tres años que sólo ha tenido su lunar en unas semifinales de Champions. Sea o no el mejor sobre el campo, su presencia en el equipo siempre es importante. Cuando no llega técnicamente, llega su coraje y fuerza.



Hombres de verdad contra jugadores agresivos, que es lo que demandaba Unai Emery, responsable técnico del Valencia. La eliminatoria fue intensa en el Camp Nou. Los ché plantaron cara y mantuvieron la incógnita del resultado hasta el último momento. Pese a que el dominio del Barcelona fue mayor durante la buena parte del encuentro, el escaso resultado llevó a crear inquietud hasta que llegó el gol de Xavi para decidir el choque.

Se veía que el tanto de la tranquilidad llegaría, pero se hacia el remolón. E incluso en ese ‘impasse’, Pinto sacó la mano para solucionar situaciones comprometidos en el área del Barcelona.

Emery había anunciado en la rueda de prensa que sabía como parar a ese diez bajito. Messi, sin embargo, fue imparable. No marcó, pero provocó constantemente taquicardias en el banquillo y en los defensas valencianistas, que veían como se le acaban los recursos para sujetarlo. Al final Unai Emery reconoció que se habían enfrentado al mejor equipo del mundo.



Soldado se había retirado por fiebre antes del partido y el Valencia notó su ausencia. Crearon ocasiones, pero no fueron culminadas. Errores de los jugadores valencianistas y aciertos de Pinto que desbarató el peligro.

Regresó Xavi a la titularidad, después de sus partidos de descanso. Arribaba más fresco y volvió a ser decisivo con la circulación del balón. La guinda estuvo en el golazo decisivo. Xavi sentenció el partido y puso aseguró el pase del Barcelona a la final.

Otro centrocampista con protagonismo fue Cesc. Inconmensurable por su despliege y su potencia. Le robó la cartera al defensa  del Valencia en el primer gol del Barça y puso la puntera lo justo para que el portero Diego Alves no pudiera alcanzar el balón.

El tercer hombre del centro del campo que alegró la noche a la afición fue Iniesta. Andrés pisó de nuevo el césped del Camp Nou, después de la lesión que le ha mantenido tres semanas de baja. Jugó los minutos necesarios para volver a ganar confianza.

El Barcelona vuelve a plantarse en una final por la puerta grande. El rival, otro equipo copero por excelencia, el Athletic. Un brillante desenlace en el que todos han estado a la altura menos el Madrid, que ya ha descartado ceder el Bernabéu. El motivo oficial: obras en el estadio. El real, que el Barça es finalista.

 


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