2012-09-20 16:09 FC Barcelona Por: Administrador

A Mourinho se le atragantan las estrellas



Le puso la cruz a Iker Casillas cuando, apenas unas horas después del penoso incidente del dedo en el ojo de Tito Vilanova y de la huida del Real Madrid del Camp Nou para no asistir a la entrega de la Supercopa al Barça, el portero llamó a su amigo Xavi para pedirle perdón. Mourinho se enteró porque el propio Casillas se lo dijo. Y es que Casillas se atreve con todo. Hasta con Mourinho, que jamás en su carrera se ha encontrado con un tipo que haya ganado tres Champions League, dos Eurocopas, un Mundial y además sea el símbolo de uno de los clubs más importantes del mundo. Al técnico portugués no le ha quedado más remedio que tragar. Pero con Sergio Ramos no está dispuesto a transigir y por eso va a por él. A estas alturas de la película, dejar a un campeón del mundo como Ramos fuera de un choque de vital importancia como era el el que enfrentó al Madrid con el Manchester City aduciendo que era por motivos técnicos y poner en su lugar a un pipiolo de la cantera francesa que está verde, muy verde, suena a humillación, suena a declaración de guerra, suena a invitación a que Ramos abra la puerta y la cierre por fuera.

La mala relación entre Mourinho y las estrellas de sus equipos no es nueva. A Mourinho le falta mano izquierda. No soporta que en su trabajo haya alguien más importante que él. Por eso ha chocado con Ramos y por eso ha chocado con Cristiano Ronaldo, que aunque la prensa madridista lo silencie, está también enfrentado a su técnico. De hecho Mourinho tiene gran parte de culpa en la "tristeza" de la vedette portuguesa.



Mourinho se las tuvo con Robben, Ballack  y con Schevchenko en el Chelsea. Incluso castigó a Carvalho con el banquillo hasta que no se disculpara públicamente por cuestionar sus alineaciones. Luego en el Inter tuvo problemas con Córdoba y Balotelli y en el Madrid sentó en el banquillo a Cristiano Ronaldo después de decir que no le gustaba el estilo de juego del Madrid, pero no le quedaba más remedio que aceptarlo.

Los métodos de Mourinho chocan frontalmente con las estrellas, porque no convence. Impone. Y cuando los futbolistas llegan a un nivel de elite, desean entender el porqué de las cosas y que se las razonen. Esa fue una de las claves del éxito de Guardiola con sus jugadores. Pero, claro, son otros métodos.


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