2011-12-13 12:12 FC Barcelona Por: Administrador

A Roncero le gusta más Ponferrada que Tokyo



"El Madrid fue, es y seguirá siendo el equipo del pueblo. Asumo que el Barça ("la victoria tiene cien padres, la derrota ninguno", ya conocen el sabio refranero) ha ganado adeptos en estos últimos años de más sonrisas que lágrimas para los culés. Pero mi experiencia de cada fin de semana en las peñas madridistas de la piel de toro me permite afirmar que en los pueblos, todavía, la raíz merengue sigue muy arraigada y mantiene su hegemonía en el afecto de los hombres, mujeres y niños que residen allí. Ponferrada no es una excepción. De hecho, ayer abarrotaron los leoneses el aterrizaje de los Mouboys en León y colapsaron después la llegada al coqueto Hotel Celuisma.

Por mucho que a algunos les duela, hay que recordar que hace un mes el Barça jugó en L'Hospitalet (en su partido copero adelantado para su excursión nipona) y las gradas estaban casi vacías. Sin embargo, esta noche el histórico El Toralín se quedará pequeño para ver a los blancos. Mourinho ha tenido la sensibilidad de llevarse a Ponferrada un equipo muy competitivo. Con Cristiano, Higuaín, Sergio Ramos, Kaká, Özil y Marcelo al frente. La Madridmanía sigue vivita y coleando, como se vio anoche en tierras leonesas.



Seamos sinceros. La lucha titánica del equipo de Mourinho por mantener el cara a cara con el mejor Barça de la historia merece un monumento para estos jugadores que se resisten a arrojar la toalla. Hasta Guardiola dio ayer en el clavo: "A ellos les han nombrado mejor equipo del siglo XX; no seremos los mejores del mundo hasta que nos reconozcan eso a nosotros". Te lo explico, Pep. El Madrid no tuvo infancia. Nació grande..."

Pues Jose Mourinho va camino de hacer un auténtico milagro con un club que no tuvo infancia y que ya nació grande. Va camino de convertirlo en pequeño de la noche a la mañana con sus tácticas inspiradas en el miedo, con su comportamiento de equipo pequeño y con sus resultados ponres, pobrísimos. Dejémonos de bobadas. El grande es el que está disputando el título de mejor equipo del mundo. Jugar contra la Ponferradina es otra cosa. Con este partido y cuatro más se puede ser campeón de Copa, pero no es eso lo que proporciona grandeza y garantiza la admiración del mundo. El Barça no tiene ningún interés en llenar el campo de l´Hospitalet. Le basta con colapsar Tokyo, porque su mensaje es universal y se extiende mucho más allá de la meseta central.

De cualquier forma es comprensible el orgullo del madridismo más radical por llenar el campo de la Ponferradina. La felicidad se consigue con pequeños detalles. Ya que no se puede cambiar el ciclo y derrotar al Barcelona, llenemos el campo de Ponferrada. Esa es la nueva felicidad del madridismo, del club que nació grande y puede acabar muriendo pequeñito, pequeñito.




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