2016-03-15 18:03 FC Barcelona Por: Administrador

Abidal no consigue olvidar su rencor hacia el Barça



Eric Abidal no ha sido honesto con el FC Barcelona. Recibió todo el apoyo del club mientras duró su enfermedad y se le trató como persona antes que como a un profesional. Mientras estuvo enfermo el club se desvivió por ayudarle a superar el cáncer. Cuando lo logró, llegó el momento de valorarle como a uno más de la plantilla bajo criterios meramente profesionales. Dejaba de ser un enfermo que precisaba atención a un profesional como cualquier otro. En esa época llegaba al club Jordi Alba con 21 años para ocupar su posición y a los 34 años Abidal ya no era una opción de futuro.  Y, como ha sucedido con otros muchos jugadores, el club decidió que sus servicios ya no eran necesarios y se le concedió la carta de libertad con el contrato vencido. Pero Abidal quiso hacer del Barça su cortijo particular y pretendió que le renovaran su contrato por lástima. Sucede, sin embargo, que el FC Barcelona no es una casa de caridad. Y, de forma excepcional, por las circunstancias que rodearon sus últimos años en el club, se le ofreció la posibilidad de seguir vinculado a la entidad con otras responsabilidades al margen del primer equipo. Abidal se sintió ofendido y prefirió seguir jugando en otro club porque estaba convencido de que aún podía seguir rindiendo. Obviamente, podía hacerlo, pero no en el Barcelona, porque a su edad su rendimiento no podía ya competir con el del pujante Jordi Alba en una formación a la que se le exige el máximo. El club incluso tuvo el detalle de guardarle un puesto de trabajo para cuando decidiera colgar las botas. Abidal se fue al Mónaco un año, con rendimiento irregular, lo que le impidió cumplir su sueño de disputar con Francia el Mundial de Brasil. No le seleccionaron, pero en su país no montó el numerito lacrimógeno que organizó en Barcelona. Y luego se fue al Olympiakos griego, en donde jugó nueve partidos, los suficientes para darse cuenta de que ya no estaba para seguir jugando. Es decir, quiso engañar al Barça vegetando en su plantilla sin tener el nivel que exige un club ganador como el azulgrana. El Barça le ofreció entonces volver. Pero prefirió seguir en el Olympiakos como embajador, o algo parecido. Y luego reapareció en el entorno barcelonista enfrentándose a la actual directiva formando parte de la candidatura perdedora de Joan Laporta en las elecciones de 2015.

A Abidal le puede el resentimiento

Algo tan sencillo como esto, que Abidal ya no estaba para jugar en el Barça cuando los técnicos decidieron prescindir de sus servicios, no ha sido todavía asimilado por el ex jugador del Barça, a quien todavía le puede el rencor contra quienes le impidieron seguir en el club como futbolista sin dar el nivel para ello. Hoy, en una entrevista concedida al diario Sport, refleja con crudeza su resentimiento: "La decisión era la que era y yo lo tenía que aceptar. Y, encima, yo no podía decir nada porque se me acababa el contrato. Para mí, lo mejor hubiera sido decirme exactamente lo que era: ‘Has tenido un cáncer; un tumor, y no contamos contigo para la temporada que viene’. Y no decir que era una decisión profesional". Abidal demuestra ser muy ruin acusando a los responsables del club de no renovarle su contrato -nadie le echó- porque tuvo un cáncer. Eso es ventajismo y mala fe. Él es el primero que sabe que no fue así. Y lo pudo confirmar en el año y pocos meses que prolongó su carrera deportiva desde su marcha del Barça. Si no tenía nivel para jugar en el Mónaco o en el Olympiakos, ¿por qué se empeña en seguir exigiendo al Barça que se lo quedara en su plantilla por caridad y no por méritos profesionales? Feo. Tan feo como despreciar la oferta del Barça, que se lo dio todo, porque prefería quedarse en el Olympiakos, en donde apenas estuvo unos meses,  seguramente porque allí le daban más pasta. La cara B de Eric Abidal no nos gusta nada.

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