2012-10-09 00:10 FC Barcelona Por: Administrador

Abrazos al Barça dedicados a Mourinho



Lo mejor del clásico fue el final. Los sinceros abrazos fundamentalmente entre españoles: Casillas, Arbeloa, Ramos y Xabi Alonso (no hay más) con sus colegas de selección del Barça. Son tipos curtidos en mil batallas, que pueden presumir y presumen de medallas ganadas en buena lid en diferentes escenarios.  Son tipos con personalidad, profesionales de verdad que a estas alturas de su vida ya no se dejan amedrentar por ningún mesías de vía estrecha que cree que ha descubierto el fútbol y, de paso, también el Real Madrid. Por eso, cuando acabó el clásico, se abrazaron de verdad con sus rivales y amigos. Y si a alguien le pica, que se rasque.

Las cosas han cambiado mucho en el vestuario del Real Madrid. Hace un año hubieran sido impensables tales muestras de efusividad y afecto. Se las hubieran cargado y hubiesen despertado la ira del tirano. Pero ya no le tienen miedo. "The Special One" se ha quedado solo y les necesita. Tiene de su lado a su "pelota" particular Pepe, dispuesto a dar la vida por él. Y a su protegido Cristiano Ronaldo. Pero ya no les necesitan. NI a él ni a lo que cuelga de él.  En todo caso son ellos quienes precisan de la bendición de los españoles para triunfar en su proyecto blanco. Pero no lo hacen bien. Lo de Pepe corriendo a poner su cabeza en el regazo de Mourinho para dedicarle su "golazo" al Deportivo sentó mal, muy mal, porque ese era el día de la bronca a Özil y del desafío en toda regla de Ramos a su jefe. Pepe se desmarcó rápidamente de sus compañeros y escenificó ante el mundo su rendición incondicional a la voluntad de su entrenador. El chico no da para más, tampoco lo hizo con mala fe ni doble intención. Mourinho consiguió que Florentino le pague lo que no le pagarían en ningún otro lado y está agradecido a su benefactor. Lo de Cristiano Ronaldo es diferente. Este va a su bola. Cuando toca está triste y cuando toca está contento. Pero a los españoles les empieza ya a cansar tanto egoismo, tanta soberbia. Tanto yo, yo y yo. Y eso tiene que cambiar en el Real Madrid. Y cambiará en breve, porque a los españoles se les ha acabado la paciencia. Y los españoles son los que han ganado ligas, copas, Champions, Eurocopas y Mundiales. Ellos sí. Los otros no. Tienen galones y los van a sacar a relucir. El entrenador ha intentado ningunearles, pero ahora toca recular. Ahora descubrirá Mourinho que su futuro está en manos de cuatro futbolistas más fuertes y con mejor palmarés que él.



De la misma manera que Cristiano Ronaldo siente envidía de Messi porque sus compañeros le buscan, en el Real Madrid tienen envidia de sus amigos del Barça porque Messi, en lugar de anularles, les potencia. Casillas y Xavi, los dos jefes, lo tienen todo hablado. Rivalidad, toda. Salvajismo y mala educación, cero. Lo que hagan a partir de ahora Mourinho, Pepe y Cristiano Ronaldo será bajo su responsabilidad. Pepe puede recitar las consignaqs de su amado jefe y decir que Don Andrés es lamentable y un teatrero. Se quedará solo. Nadie le va a acompañar. Cristiano Ronaldo puede ponerle todas las caras que quiera a Iniesta cuando le birlen en sus narices el premio al mejor del año 2011/12. Pero ellos, los campeones de todo, no se comportarán así. Y cuidado, que Casillas tiene voz y voto en el Balón de Oro. Por ahí puede haber lío en breve.

Los madridistas de verdad, los que presumen de sangre blanca circulando por sus venas, quieren devolverle el señorío al club de sus amores. Ellos no están de paso por el Bernabéu, ellos son el Madrid. Quieren celebrar las victorias sin humillar a nadie y aceptar las derrotas con la deportividad que se puede y debe esperar de representantes del Real Madrid. Lo vivido hasta ahora por obra y gracia de Mourinho ya es historia. A título personal podrá seguir metiéndole el dedo en el ojo a quien le dé la gana, pero que no espere la adhesión de nadie. Son personas antes que futbolistas y así se lo han hecho saber al jefe de vestuario.

Esto ha cambiado, y mucho, en las entrañas del Real Madrid. Los abrazos del Camp Nou fueron un aviso. Y el que quiera interpretar el mensaje, que lo haga.




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