2011-07-27 09:07 FC Barcelona Por: Administrador

¿CR7 Balón de Oro? Eso sí que es ridículo



Desde 1959 el Real Madrid no consigue que un jugador suyo logre el Balón de Oro. Antes, en 1957, Alfredo Si Dtéfano también se hizo merecedor al galardón. Desde entonces, cero patatero. 53 años en blanco. El Madrid ha sido incapaz de disfrutar a un jugador suyo como mejor de Europa. Y como a lo largo de la historia no ha sabido fabricarlos, se ha dedicado a comprarlos, pero, curiosamente, una vez vestidos de blanco los balones de oro fueron a menos hasta acabar diluyéndose en la mediocridad.

Sucedió con Zidane, que lo logró con la Juventus. Con Figo, que lo ganó con el Barça y el Madrid pagó 10.000 millones de pesetas para que recibiera el trofeo vestido de blanco. Con Owen, que lo ganó en el Liverpool. Con Ronaldo, que, como Figo, lo ganó en el Inter y lo recibió en el Madrid a base de poner billetes encima de la mesa. Sucedió con Cannavaro, que lo logró ganando el Mundial y luego lo compró el Madrid. Y con Cristiano Ronaldo, que fue Balón de Oro con el Manchester United cuando se dedicaba a jugar a fútbol y no a presumir de biceps y a hacer malabarismos absurdos. Así se escribe la historia. Son muchas años en blanco que justifican el hambre por vestir el Balón de Oro de color blanco. En ese tiempo, el Barça ha fabricado ocho balones de Oro: Luis Suárez, Johan Cruyff, Hristo Stoichkov, Rivaldo, Luis Figo, Ronaldinho y Messi. 8-2. También en esto gana el Barça. Qué mala suerte.



Es comprensible que el madridismo viva inquieto la época de aplastante hegemonía que impone el Barça en el fútbol mundial. Así se entiende ese interés por encumbrar a Cristiano Ronaldo a lo más alto ya que el Real Madrid, como tal, no ha podido aspirar a más que a una Copa en los últimos tres años. Una de nueve. Y, claro, cunde el nerviosismo y es fácil caer en el ridículo, porque no hay un ridículo mayor que pretender igualar a Cristiano Ronaldo con Messi basándose en dos partidos malos con Argentina -en los que fue nombrado MVP-. Sin embargo, no es eso lo que el mundo entero -afortunadamente no vota el madridismo- va a valorar. El mundo entero tiene grababado en la retina el golazo que Messi le metió al Madrid en el Bernabéu, el que le metió al Arsenal, los títulos que Messi ha ganado contribuyendo decisivamente al juego del equipo más admirado en la historia del fútbol, sus pases de gol, su capacidad para inventar jugadas siempre en beneficio del juego colectivo... La lista de virtudes es interminable. Por eso Messi ha ganado dos balones de oro vestido de blaugrana con sólo 24 años y Cristiano Ronaldo ninguno vestido de blanco. Y tampoco lo ganará este año el portugués porque el mundo entero también tiene grabado en la retina su pobre rendimiento cuando ha tenido al Barça delante, en esos partidos que han multiplicado por cien la expectación internacional que puede generar la Copa América. Desde el 5-0 hasta su eliminación en la Champions League. Y eso es lo que cuenta. Si alguien puede atreverse a cuestionar el Balón de Oro de Messi, habrá que buscar su identidad entre sus compañeros de equipo, de ese equipo ganador que admira al mundo -que no al madridismo, que va por libre- con su juego.

Y es lógico el nerviosismo porque después de pagar 96 millones por el figura, sabe a poco una copa del Rey ganada en la prórroga y con un golito suyo (no se regateó a cuatro jugadores del Barcelona, no sabe). El madridismo clama por expulsar a Messi del trono de rey del fútbol mundial. Pura envidia. Pura impotencia. El madridismo no se entera de que mientras Messi siga ganando ligas y Champions de la manera que lo hace, los golitos del portugués perdedor -por muchos que consiga- no lograrán cambiar el orden jerárquico.

De cualquier forma, ese portugués que sólo ha ganado una Copa en dos años y que presume de goles, no logró en la temporada recién finalizada superar a Messi en su cuenta goleadora. Ni en esa faceta ni, por supuesto, en juego individual, ni en juego colectivo ni en títulos. ¿Que ha logrado muchos goles? Sí, los mismos que Messi. Así, sólo con goles, será difícil que vuelvan a darle un trofeo que consiguió en el Manchester United cuando no estaba obsesionado ni acomplejado ante un chaval pequeñito de la cantera del Barça que va camino de ser el mejor futbolista de la historia.



Por cierto, que eso de ser el máximo goleador Europeo en Liga y ganar la Bota de Oro Messi ya sabe lo que es. Lo logró con 23 años y es una asignatura que tiene ya superada hace tiempo y que no le motiva si no viene acompañada de títulos. Hay que dejar paso a los demás para que ganen algo.

Bien haría el madridismo en hacerle caso a su gurú Alfredo Di Stéfano. Este sí que fue un Balón de Oro con todas las de la ley. Éste, el mejor futbolista de la historia del Madrid, lo tiene claro: como Messi no hay ninguno. El problema es que, a día de hoy, el madridismo prefiere seguir a pies juntillas el catecismo de un traductor mercenario metido a entrenador que sólo lleva un año en el club, que el de quien proporcionó más días de gloria a la entidad blanca. Y así les va. ¿Por qué no le harán caso a quien más sabe en aquella casa?


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