2011-12-01 21:12 Real Madrid Por: Administrador

¿De qué se reía Pérez Lasa?



Parece que la vara de medir no es igualitaria para todos los equipos. Uno se benefician de las trampas y otros son castigados y enjuiciados cuando las hacen. Esa es la reacción de culés y madridistas ante los últimos hechos protagonizados por Gerard Piqué en el Camp Nou. El central necesitaba una tarjeta más para completar ciclo y llegar así limpio al partido del Bernabéu. Dicho y hecho. El zaguero tiró de repertorio y con 4-0 a favor, perdió un valioso tiempo, exactamente 18 segundos, para sacar un fuera de juego de Michu. El público reaccionó con júbilo a la acción cometida por su central, hecho que se contagió al colegiado del encuentro, el guipuzcoano Pérez Lasa, que le rió la gracia a Piqué.

Terminado el encuentro, el árbitro decidió no reflejar nada extraño en el acta: "En el minuto 83 el jugador (3) Gerard Piqué Bernabéu fue amonestado por el siguiente motivo: retrasar la reanudación de un saque a favor de su equipo con ánimo de perder tiempo". Con esas atribuciones en la mano, el jugador culé podría marcharse de rositas, algo que refleja que hay un doble rasero dependiendo la camiseta que vistas.



El artículo 112.3 del código disciplinario de la FEF lo deja claro: "El futbolista que en el transcurso del partido provoque la quinta amonestación a que hace méritos el presente artículo, podrá ser sancionado, además de con la sanción prevista en el párrafo primero de este artículo (un encuentro), con un partido adicional de suspensión y multa accesoria en cuantía de 600 euros. Para la determinación de la intención del futbolista se tendrán en cuenta circunstancias tales como la naturaleza de la regla del juego infringida, la actitud del futbolista durante el encuentro, etc. A tal efecto, el árbitro del encuentro estará habilitado para hacer constar tal circunstancia en el acta arbitral". Y ahí, en esa última frase es donde entra la trampa.

Este año se daba libertad a los árbitros para enjuiciar lo que presenciaban en los terrenos de juego, pero estos mismos aseguran que no les permiten hacerlo. Muchos de éstos condenan a la ley arbitral de pedirles que solamente se limiten a la mera descripción de los hechos, algo que impide que acciones como la de Piqué puedan ser enjuiciadas en el acta.

La nueva vía que se abre es que el Comité actúe de oficio, como ya sucedió este verano con la sanción que recibió Mourinho tras las Supercopa de España. Estos saben claramente lo que sucedió, ahora falta saber si serán capaces de sancionar lo que todo el mundo ha visto como un escándalo. Y es que si se quiere erradicar estas vejaciones en el fútbol, el Comité debería intervenir y sancionar con un partido más al azulgrana.



La última vía que queda es que el Madrid intervenga y pida la sanción del futbolista. Este hecho parece remoto, más conociendo el señorío blanco, pero el club está legitimado para pedir esta sanción al Comité de Competición, y hacer que el organismo disciplinario de la Federación Española de Fútbol juzgue con justicia este bochornoso hecho.


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