2011-04-09 11:04 FC Barcelona Por: Administrador

¡Divorcio en el Barça! Guardiola y Rosell no se entienden



En las recientes elecciones a la presidencia del FC Barcelona los sectores laportistas anunciaban de manera apocalíptica el daño que podría causarle al club el intervencionismo de Rosell en la parcela deportiva de Pep Guardiola. A la hora de la verdad, no ha existido tal intervencionismo. Es más, si alguien tiene ahora mismo alguna queja de intervencionismos ése es el presidente, quien considera que Pep se ha extralimitado en sus funciones metiéndose en charcos que no le correspondían. La crisis está abierta.

La escenificación del desencuentro se inició con el anuncio del resultado que Sandro Rosell preveía en el clásico del Bernabéu. Ese 0-5 escoció a Pep, que decidió no cruzarse de brazos y castigar a su presidente. Entrenador y presidente pudieron dirimir sus disputas en terreno privado, las oficinas del club o el domicilio del presidente, pero Pep escogió la tribuna mediática de una de sus ruedas de prensa para reprender públicamente a Rosell. En ella admitía que le conocía poco y advertía que ya aprendería con el tiempo. Le desautorizó replicando que era imposible que el Barça ganara por 0-5 en el Bernabéu y hasta se atrevió en nombre del presidente a pedir disculpas al madridismo por si se había sentido ofendido. Muy en la línea Pep, una línea que marca él y que todos deben obedecer. Y en el todos entra también el presidente, que en esta ocasión se apartó de las coordenadas de humildad y respeto al rival que caracterizan habitualmente al técnico.

Paralelamente, Pep concedió una entrevista personalizada a un periodista de la RAI, un hecho excepcional porque no concede entrevistas ni a los periodistas españoles ni  a los integrantes de su propio lobby mediático. Ante la cámara y delante de un micrófono Pep anunció su final en el Barça y concretó que si tres años eran muchos, cuatro serían muchísimos. Y alegó que igual que él se puede cansar de ver las mismas caras, los demás también pueden cansarse de la suya. Mensaje enviado. Misión cumplida. Luego arregló el tema quejándose de una traición por parte del periodista, que hizo uso de un off the record sin su consentimiento. Conociendo la habilidad que Guardiola tiene para manejarse en el cuerpo a cuerpo con los periodistas, la excusa suena a infantil. Pep dijo lo que quería decir. Nadie publicitó una charla de café ni se le interceptó una conversación privada. No puede haber privacidad cuando uno se expresa ante la cámara y los micrófonos de una cadena del prestigio de la RAI. Pep quería expandir su mensaje entre el barcelonismo y la RAI le sirvió para cumplir su objetivo.

El Barça viajó acto seguido a Villarreal y allí fue recibido por cientos de barcelonistas al grito de “Guardiola, quédate”. Si lo que Pep quería era acaparar protagonismo y sembrar el desconcierto en el tramo final y decisivo de la temporada, lo consiguió.

Siguiente capítulo: rueda de prensa previa al encuentro ante el Shakthar. En ella, un enigmático y pesimista Guardiola ofrece la imagen de un hombre hundido que se ve “más fuera que dentro en la competición europea”. ¿Qué le pasa a Guardiola? El barcelonismo entraba en un sin vivir preocupado por el futuro de su guía, al que se le veía poco o nada optimista al frente de la nave del primer equipo blaugrana.

Al término de dicho encuentro, Pep se encargó de confirmar lo que se veía venir y de ofrecer una nueva dosis de imagen de un hombre hundido que no es feliz en su trabajo. Atendiendo a los micrófonos de TV3, la suya, mostró su cara altiva, descortés y maleducada respondiendo de mala manera al periodista, su amigo, y menospreciando a la mayoritaria audiencia catalana que en ese momento estaba conectada a TV3. Por lo visto, le había molestado un comentario de Pichi Alonso y alguna alusión a sus decisiones tácticas que alguien había efectuado en ese canal. Más motivos para estar descontento y justificar lo que pueda ocurrir más adelante.

Más. Ayer publicaba Xavi Bosch, en Mundo Deportivo: “¿Es lógico que un alto ejecutivo del club se dedicase el jueves por la tarde a intoxicar a periodistas poniendo a parir al presidente?”. Ese ejecutivo llegó al Barça durante el laportismo por imposición expresa de Guardiola. Rosell se cuestionó la necesidad de su cargo y se planteó prescindir de él, pero tuvo que dar marcha atrás al comprobar que una de las condiciones que Pep puso para continuar como entrenador se basaba expresamente en la permanencia de su amigo en el organigrama del club. Lógicamente, Rosell no se atrevió a llevarle la contraria, no fuera a ser que se convirtiera en el presidente que permitió la marcha de Guardiola del Barça sin motivo aparente. La cuestión es que mientras Pep ha criticado al presidente en público, su amigo ejecutivo lo ha hecho en privado, se ha tirado a la piscina sin salvavidas y el pastel se ha descubierto.

Y como colofón, la campaña publicitaria iniciada por Asistencia Sanitaria, patrocinador del club, con la imagen de cinco de sus jugadores enviando un mensaje en su manita, en clara alusión al 5-0 del partido Barça-Madrid de la primera vuelta. Teniendo en cuenta que la avalancha de clásicos está a apenas una semana vista, la campaña le ha sentado a cuerno quemado a Guardiola, que sabe que está bendecida desde las altas esferas del club.

Se trata de una sucesión de hechos, de detalles que tomados de forma aislada pueden carecer de trascendencia, pero unidos en el tiempo explican a las claras que Guardiola se está preparando el terreno para forzar su salida del club, como ya hizo en su etapa como futbolista. Nada es porque sí. Todo tiene una explicación y cada paso que da Guardiola está meditado y no es fruto de la improvisación. Si, además, a este panorama le añadimos el interés del Inter por hacerse con sus servicios, hay motivos más que fundados para sospechar que algo se está moviendo en el Barça y que puede haber novedades a final de temporada.




Deja tu Comentario