2011-04-28 19:04 FC Barcelona Por: Administrador

¡Ea, ea, ea, Mourinho se cabrea!



El problema no es el Barça. El problema es él. Cuando estaba en el Chelsea, se quejaba del Manchester. Cuando estaba en el Inter, del Milan o la Juve. Ahora le ha tocado al Barça. Cuando Mourinho no sabe salirse de los líos en que se mete decide cortar por lo sano echando mierda a los demás. Como es reincidente, la UEFA, a instancias del Barcelona, que no puede quedarse de brazos cruzados ante tanta calumnia, debe aplicarle la sanción que se merece, porque con su conducta desprestigia a la profesión de entrenador y ensucia la imagen del fútbol. Mourinho no sabe ganar, pero tampoco sabe perder. Es como un niño consentido al que no se le puede quitar el caramelo porque se enfurece. El Barça le quitó el caramelo de la final de Wembley y se puso histérico.

Y le dio por acordarse de Ovrevo. ¿Jugó ayer Ovrevo? ¿A qué vienen esas batallitas? ¿O cree que no existe una lista de agravios en la que él sale beneficiado? ¿Tan corta memoria tiene que no se acuerda de cómo apartó el pasado año al Barça de la final de la Champions con el Inter? ¿Por qué habla de Ovrevo y no de Benquerenza, que lo disfrutó en primera persona y no de oídas? ¿Por qué intoxica? ¿Por qué miente? Flaco favor le está haciendo al Real Madrid y a su imagen. Di Stéfano, un mito en la historia del club, ya le ha dado un toque y hasta su bien amado Cristiano Ronaldo le cuestionó ayer por sus métodos. El problema no es el Barça, ni el árbitro. El problema es ese complejo de inferioridad que le atenaza y que le obliga a enfrentarse al Barça con un miedo indigno de la historia del Real Madrid. Se podrá ganar o perder, pero el Madrid nunca ha dejado de ser grande, nunca ha dejado de jugarle de tú a cualquier rival. Ahora sí. El Madrid de los millones asume su inferioridad antes de empezar. Con Cristiano Ronaldo, Di María, Ozil, Higuaín, Benzema, Kaká y Adebayor prefiere salir a buscar el cero sin salir de su campo antes que tutear al Barça. Por eso se enfadó ayer Cristiano Ronaldo, porque ve que por culpa de su entrenador su prestigio ha caido por los suelos. Esas tácticas cobardes, mezquinas, defensivas le están haciendo un flaco favor al Real Madrid.



Mourinho se pavoneaba de que ganó la Champions del año pasado porque el Barcelona estaba obsesionado por jugar la final de Madrid. Tan despierto para diagnosticar los errores de los demás, no ha visto que ha sido su propia obsesión antibarcelonista la que ha arrastrado al Real Madrid al precipicio. Porque fueron él y sus complejos quienes dejaron ayer KO al Madrid.

Lo fácil es desviar la atención para tapar sus vergüenzas. Pero el Barça no tiene la culpa de trabajar bien la cantera, de jugar en el Bernabéu con ocho canteranos y de disponer del Balón de Oro, del Balón de Plata y del Balón de Bronce actuales del fútbol mundial. El Barcelona no tiene la culpa de poseer el balón, ante el Madrid durante el 80% del tiempo de juego. Mourinho debe saber que cuando un equipo no tiene la pelota y no sabe encontrarla, es más fácil que cometa faltas. ¿O tiene que pitarle el árbitro faltas al Barça mientras disfruta de la posesión del balón durante el 80% del tiempo? Es lógico que cuando se produce esa desiguladad el equipo que no posee el balón tenga más números para ser castigado con faltas y tarjetas.Algo tan elemental como eso sigue sin entenderlo este tipo que dice leer a Albert Einstein. No parece que se le haya pegado nada.

El problema del Madrid, sin embargo, no es jugar con 10. Porque mientras estuvo en el campo con once su propuesta futbolística no fue otra que defenderse con uñas y dientes sin más argumento que la marrullería y las protestas. Y en eso no tiene la culpa el árbitro. El árbitro no decide que el Madrid salga a jugar con cobardía. Además, en el segundo gol de Messi lo de menos es cuántos jugadores del Madrid había en el campo porque en la misma jugada sorteó a Lass, Albiol, Marcelo, Ramos y Casillas.



Mourinho ha ganado su copita, sí. Ese día no se quejó. Pero con eso no se construye una hegemonía. Ni diciendo sandeces en una rueda de prensa ni haciendo el payaso poniendo caras irónicas durante el partido, ni tratando de desestabilizar a Puyol contándole una de sus historias del abuelo Cebolleta. Lo cierto es que el Madrid de Mourinho no da pena, da vergüenza por su juego mezquino y por su imagen de equipo y de club desquiciado. Hasta Chendo se fue a provocar al banquillo blaugrana buscando marcar algún gol, ya que los jugadores no parecían tener las ideas claras.

Con tantos porqués que planteó Mourinho en la rueda de prensa posterior al partido echamos de menos que se preguntará por qué Sergio Ramos no fue expulsado después de su descarada mano y sus cuatro entradas alevosas, por qué Adebayor no vio la roja, por qué el árbitro consintió a Arbeloa todas sus marrullerías. El Madrid no acaba los partidos con 11 porque se lo gana a pulso, porque las consignas desde la caseta hablan de jugar al límite. Y quien juega con fuego se quema. El Barça no tiene este problema porque mientras el Madrid reparte, sus futbolistas juegan.

Otro detalle, el desprecio de Mourinho a Aitor Karanka, su ayudante que ha ganado tres copas de Europa con el Real Madrid. ¿Es tonto, quizá, Karanka? ¿Qué necesidad había de pasarle instrucciones a través de papelitos ante las cámaras sabiendo que la UEFA lo prohibe? ¿Era una manera de forzar una nueva sanción para así poder quejarse luego? Mourinho desautorizó ayer a Karanka. Si no sirve para dar instrucciones a sus jugadores, tampoco sirve para afrontar una rueda de prensa. Además, ¿qué pondría Mourinho en sus papelitos? ¿Hay que dar más leña, hay que forzar más expulsiones?

Lo peor es que Mourinho está devaluando a este equipo. Sus jugadores parecen abducidos, no salen a jugar, salen a cumplir las órdenes de su entrenador, salen a repartir. A este paso, Cristiano Ronaldo, ese al que la Central Lechera se empeña en comparar con Messi, recibirá el balón de hojalata. Cuando la propuesta de un equipo como el Real Madrid es formar en el centro del campo con Lass, Pepe y Xavi Alonso, los delanteros están condenados al fracaso. No es culpa del árbitro, es culpa de quien ha ideado este Madrid absurdo, mezquino y cobarde.

Guardiola le enviará una postal desde Londres. Y le deseará mucha salud y larga vida en el Madrid.


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