2011-09-05 23:09 FC Barcelona Por: Administrador

Al loro con Johan Cruyff



Que no nos embauque ni se haga pasar por barcelonista. Su relación con el Barça es de pura conveniencia. Igual que tardó 26 años en hacerse socio, ahora selecciona su asistencia al Camp Nou en función del grado de amistad que le une al presidente. Como éste no es su amigo, no va y prefiere asistir a los mejores momentos de la historia del club escondido en su casa y rabiando ante la tele.

En la entrevista que ha concedido a El Periódco lo ha dicho muy claro: "Si el comprador es Qatar, por decir algo, las secciones no le interesan nada y las fundaciones de aquí tampoco porque ya tienen la suya". Ahí está el problema, que a Rosell le interesa más la fundación de Bill Gates o la de Shakira que la suya. Antes su amigo  Laporta ponía toda la pasta al rojo de la Johan Cruyff Foundation en lugar de repartir las miagajas de su generosidad con otras organizaciones solidarias. Y ahora ha girado la tortilla y a Cruyff no le gusta el resultado. Y rabia y rabia y rabia.



Hoy dice que eso de llevar publicidad en la camiseta es una cosa muy mala. Tan mala como buena era la que intentó contratar sin éxito su amigo Laporta en China. Entonces era Johan tan comprensivo que con tal de salvarle la cara a su benefactor era capaz de decir que la publicidad en la camiseta era la única manera de evitar la quiebra en l club. Se ve que, como es sabio, ha aprendido a rectificar. Y hasta es posible que dentro de cinco años rectifique lo que dice hoy. Genial, que viene de genio.

Asegura Johan Cruyff que el caos económico con el que se ha encontrado Rosell se arregla con un poco de imaginación. O quizá rociándose de Moet Chandon en la discoteca de moda y muy bien acompañado, o dejándose 216.000 euros en el Drolma o disfrutando de jets privados a la salud de los socios. Eso es lo que Johan Cruyff y sus amigos entienden por "imaginación". De cualquier forma, poca imaginación demostró tener su amigo Laporta buscando un sponsor -que lo buscó- que pagara el valor real de la camiseta del Barça. A Cruyff no le gusta Qatar. Lo que a Cruyff le va de verdad es Uzbekistán y los amigos que allí tenía Laporta. Ahí sí que había "imaginación" de la buena.

A Cruyff se le entiende todo cuando dice que "aún no me han pagado. Hay un contrato, y yo sigo haciendo las cosas que hacía y lo pago de mi bolsillo. No puedes dejar tirados a esos niños minusválidos. Estas ayudas forman parte de las responsabilidades de un club como el Barça". Es el colmo del cinismo. Parece que Rosell irá al infierno por no respetar un contrato firmado por Laporta para favorecer a un amiguete. Y Cruyff está indignado porque tiene que pagar de su bolsillo un invento que creó él y del que debe responsabilizarse él. Es muy fácil hacer negocios con dinero ajeno. ¿No será que a Cruyff le falta imaginación para cuadrar las cuentas de sus negocios sin necesidad de echar mano del bolsillo de los socios del Barça? ¿No tendrá suficiente para afrontar sus gastos con los ingresos que recibe por las letras que le juntan? ¿Por qué hay que favorecer a la Fundación de Cruyff y no a cualquier otra?



Y lo de "dejar tirados a los niños minusválidos" recuerda mucho a lo que le gritó a Gaspart cinco minutos antes de ser cesado como entrenador del Barça. Muy de Cruyff. Pero los genios son así. Por eso se atreve a decir: "Si coges cualquier periódico del mundo y hay un artículo hablando del gran estilo del Barça, siempre sale mi nombre".

Es un Mourinho en potencia. Porque además se lo cree. Es el mismo que dice que el Barça no empezó a ser conocido en el mundo hasta que él llegó al Camp Nou. Este es del palo de Mourinho, que ya cree estar por encima del Real Madrid. Son cosas que pasan hasta en las mejores familias. Será que algo hemos hecho mal para merecer tanta penitencia.

 

 

 


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