2012-10-07 09:10 FC Barcelona Por: Administrador

Özil también se rebeló a Mourinho



Primero fue Iker Casillas. El capitán del Real Madrid rompió hace mucho tiempo con el técnico luso. Exactamente después de los cuatro clásicos del primer semestre de 2011 que tan tocadas dejaron las relaciones entre ambos clubes. Sobre todo entre los jugadores, compañeros además de la Selección Española, y que en vistas de la crispación que estaba provocando Mourinho decidieron firmar la paz al margen de los deseos del portugués. El resultado fue una reprimenda de "Mou" hacia Casillas, del que nunca entendió la reacción de intentar limar rencillas con Xavi.

Ya esta temporada el siguiente ha sido Sergio Ramos. El andaluz parece que no se calla cuando tiene que cuestionar al entrenador y esto ocurre a menudo, lo que ha terminado por deteriorar también la relación entre ambos. Como ocurrió la temporada pasada después de que el Madrid empatara con el Racing de Santander, Mourinho le sentó en el partido ante el Manchester City a modo de de toque de atención, o directamente de castigo al considerarle culpable de la derrota en Sevilla. La diferencia con la temporada pasada es que entonces Ramos todavía no se atrevía a defender sus intereses, pero un año con malas compañías termina por elevar el ego a límites insospechados.



Ahora el problema se llama Özil. El alemán fue sustituido ante el Deportivo de la Coruña en el descanso y después de recibir una bronca impresionante por parte del míster, que le culpaba del mal juego de su equipo. Para mayor desprecio lo sustituyó por Ricardo Kaká. El brasileño lleva meses con pie y medio fuera del Real Madrid, y pese a la insistencia por parte de la prensa madridista de que recuperarán al mejor Kaká, el jugador está más que acabado.

En este sentido Özil no es como Ramos o Casillas. Tampoco como Cristiano, diciendo que está triste. Él directamente observa la situación, la valora con sus pros y sus contras y decide, y en este caso le ha dicho a sus representantes que le busquen equipo en invierno, a la vez que le ha dicho al club que no quiere continuar si sigue Mourinho dirigiendo al equipo. Al parecer el jugador no está dispuesto a soportar más humillaciones como la sustitución por Kaká o la suplencia respecto al recién llegado Luka Modric y ha pedido un traspaso. Paralelamente, la prensa inglesa asegura que el jugador lleva semanas negociando con el Manchester United, donde podría recalar por unos 20 millones de euros. En este sentido, ya sabemos quien tiene las de ganar, y es que en el Madrid sólo manda una persona: Mourinho.

Por su parte, el enfado de Mourinho no viene sólo del juego y sí de otros temas extradeportivos. Al míster no le gusta nada la vida privada que lleva el alemán y cree que eso influye en su juego, que desde que llegó ha sido demasiado irregular.



Y así es como llega el Madrid al clásico. Con varios incendios al rojo vivo en puntos clave del vestuario y que no parece que vaya a ser nada fácil apagarlos. A lo que tendrá que tener cuidado el Barça es la a impotencia que puede generar un resultado demasiado abultado favorable al Barça. Ya sabemos como las gastan los "pálidos" y más cuando son humillados por el Barça. Atención a ojos y piernas.


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