2012-05-09 13:05 FC Barcelona Por: Administrador

Albert Perrín, el directivo con más horas de vuelo (I)



El 30 de noviembre de 2005 Albert Perrín, el viejo agitador del Elefant Blau, convertía al fin en realidad su antigua aspiración de disfrutar de todos los privilegios que proporciona la titularidad de una butaca en el palco del Camp Nou como directivo del FC Barcelona. “Esta es la primera vez que me piden entrar en la directiva”, manifestaba a Sport el 3 de diciembre de 2005 este hombre que en privado acostumbraba a llamar a Laporta “presidente”, que fue su fan número uno, el autocomplaciente más convencido y, además, amigo de Johan  Cruyff. Lo tenía todo.
Y no mentía. Fue la primera vez que se lo pidieron porque hasta entonces su figura no había despertado la favorable predisposición necesaria entre los demás directivos. No dejaba de sorprender que el más revoltoso de los correligionarios del Elefant Blau necesitara esperar más de dos años y la dimisión de seis directivos para encontrar un hueco en una junta que era la suya. Llevaba dos años en la comisión del fútbol base y como punta de lanza de la directiva en diversas tertulias televisivas y radiofónicas, pero sin la recompensa del sillón a su nombre en la sala de juntas hasta que las fugas acabaron por ablandar a quienes desde el primer momento no vieron con buenos ojos su entrada.

De viaje sin ser aún directivo
Pero lo cierto es que, mucho antes de entrar oficialmente a formar parte de la junta, Albert Perrín ya disfrutaba del estatus de directivo, aunque fuera como asimilado en calidad de delegado del fútbol base. Sin ir más lejos, el 8 de octubre de 2005 acompañaba al presidente y a Txiki Begiristain a Buenos Aires en un viaje institucional que tenía por objeto “animar” a Leo Messi, entonces recuperándose allí de una lesión, entrevistarse con dirigentes argentinos de la AFA, contactar con el seleccionador Pekerman, reunirse con diferentes organismos locales y poner la primera piedra de una de las tantas escuelas de fútbol que el club tenía repartidas por el mundo.

Albert Masnou explicaba en Sport el 10 de octubre de 2005 que “Txiki Begiristain aprovechó su desplazamiento a Buenos Aires para fichar a un ojeador que controle el mercado argentino y para que cuide las relaciones del FC Barcelona con la AFA en la reunión mantenida con el delegado de la directiva en la cantera, Albert Perrín, el seleccionador José Pekerman y su ayudante, Hugo Tocalli. Julio Grondona, presidente de la AFA, se incorporó después. En este encuentro ambas partes intentaron sentar las bases para tener una buena relación de futuro que sea beneficiosa para Messi”. Tan “bien” lo hicieron que en 2008 Argentina casi declara la guerra al Barça cuando tímidamente intentó impedir al futbolista jugar el torneo olímpico en Pekín. O sentaron muy mal las bases  o podían haberse ahorrado un viaje inútil como tantos otros.



¿A qué fue a Argentina?
Seguía la información de Sport: “Antes de dar por concluida su estancia en Buenos Aires, Txiki y Perrín estuvieron en las gradas del Monumental para ver en directo el partido entre Argentina y Perú. Sin embargo, no pudieron verlo entero pues el avión de regreso partía a las 10 de la noche. Se fueron, eso sí, con un ojeador, cuyo nombre se dará a conocer en los próximos días”. Ese nombre, por supuesto, nunca se dio a conocer. En ese viaje la prensa afín especuló con la posibilidad de que Laporta pactara con el presidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, el veto a la venta de Gago al Real Madrid. Una manera como otra cualquiera de dotar de sentido al viaje oficial de la expedición blaugrana. Gago, por supuesto, fichó por el Real Madrid. Años después se desconoce que tanto viaje a Argentina y tanto interés por crear escuelas de fútbol en ese país hayan generado algún beneficio con la aparición de algún fenòmeno con nivel para jugar en el Barça.

Elegido tarde, pero por unanimidad
El 30 de octubre de 2005 Joan Poquí anunciaba en Mundo Deportivo la incorporación de Albert Perrín, junto a Yuste, a la directiva de Laporta: “El presidente propuso los nombres a la junta, que los aprobó por unanimidad, aunque después de cierto debate”. Es decir, que hubo que convencer a más de uno para aceptar la entrada del controvertido Perrín y sumarle a la unanimidad.
Entonces, y ya como directivo, desde su nueva labor de constructor y ex destructor, decía de Núñez en tono conciliador: “De haberse retirado a tiempo, sería el mejor presidente”. Nada que ver con las comparaciones pasadas que hizo de Núñez con Hitler o Pinochet, no fuera a ser que el recordatorio sirviera para dar ideas a los nuevos opositores.

¡Visca Echevarría!
“El polvorilla”, como le llama Laporta a Perrín según Sport, poseía un magnífico conocimiento de la gestión deportiva tras su experiencia como presidente y vicepresidente de la Federación Catalana y la Española de Esquí Náutico. Y para empezar, nada mejor que una declaración de principios que dejara clara su posición y le permitiera sumar puntos ante el amigo Jan… Por si quedaban dudas: “Voy a estar en contacto con los jugadores, pero no creo que llegue al nivel de Echevarría. Ojalá hiciese de Echevarría porque la tarea de Alejandro en el club es impagable, ha hecho una labor impresionante”. Todo un aviso para navegantes: el núcleo duro del laportismo se veía reforzado con la incorporación de Perrín a la junta. A partir de ahora la condición de directivo exigiría sometimiento absoluto. La declaración de amor de Perrín a Echevarría era una buena muestra de lo que había que hacer para tener contento al presidente. Aproximadamente ocho de sus nuevos compañeros de junta empezaron a sentirse incómodos por esas fechas.



Vividores del Barça
En una entrevista explicaba Perrín el retraso en su incorporación a la junta. “En ese momento se creyó -acertadamente- que era mejor una candidatura de un perfil de edad determinado formada por personas de un empuje y una fuerza grandiosa. Con el presidente creímos que era mejor esperar a más adelante para entrar en la junta”. Si el problema era su edad, empuje y fuerza, ¿era mejor esperar a que su edad avanzara y remitieran su empuje y fuerza? Una vez levantado el castigo, y ya desde dentro, mostraba su talante flexible de nuevo cuño: “Creo en la oposición y respeto el trabajo de gente como Jordi Majó, que nos puede abrir los ojos en muchos aspectos”. El problema es que luego la oposición sólo sirvió para que Perrín, Laporta y el resto de directivos cerraran todavía más los ojos ante cualquier detalle que no les gustara. Pero, por si acaso, no podía esconder su alma peleona incluso en sus primeras horas como miembro del alto mando: “Majó no es como esos del pasado que han estado viviendo económicamente del Barcelona y que ahora se erigen en valedores de la democracia del club y de los derechos del socio”. Eso lo decía él, que en cuanto tomó posesión se dedicó a encadenar viajes y comidas, uno detrás de otro, ostentando la representación del club en cualquier faceta de su actividad, no necesariamente relacionada con su parcela original, el fútbol base. Se apuntaba a todo. Igual servía para un barrido que para un fregado. La cuestión era coger el avión…y disfrutar. Él no estuvo viviendo económicamente del Barcelona ni se erigió en valedor de la democracia del club y los derechos del socio. No. Simplemente se limitó a disfrutar en el Barça de los mejores años de su vida dando la vuelta al mundo en lujosos hoteles y comiendo a dos carrillos a la salud de los socios.

“Entendería un nuevo Elefant”
Y hasta se atrevía a decir: “Yo entendería un Elefant en nuestra contra”. ¡Qué buenas intenciones! Apenas unos días fueron suficientes para levantarle la mascara y descubrir su mentirijilla. Sport explicaba que “el nuevo directivo barcelonista Albert Perrín señaló ayer que detrás del socio Oriol Giralt, que llevará el caso de la fecha de las elecciones al club blaugrana al Tribunal Català de l’Esport, “hay gente”. ¿Otro Elefant, quizá? Ante los micrófonos de COM Ràdio Perrín comentó sobre la iniciativa de este socio que “hay más gente detrás suyo, igual que la había detrás del señor De Val. Los socios ya saben quiénes son. Se les puede escuchar en algunas tertulias”. ¿A la hoguera con ellos? Y añadió: “A  la directiva le es igual cuándo serán las elecciones, pero el espíritu es que sean cuatro años de mandato. Nosotros no tenemos ningún interés en que sea antes o después, pero el señor Bassat ya dijo que tenían que ser en el 2007. Además, en la pasada asamblea de compromisarios no hubo nadie que tuviera un interés particular en este tema”. Pues si el señor Bassat lo decía y los compromisarios lo consentían, debió pensar Perrín, hágase la voluntad del amigo presidente.

Dinero gastado por el Barça
El 15 de diciembre de 2005 confesaba en El 9 que "Hay gente que se mueve por el cargo. A mí no me hace falta estar dentro para trabajar por el Barça  (…) Los que me conocen un poco saben que he gastado mucho dinero por el Barça". Le respondían en El Crack: “de sus palabras se deduce que siempre ha esperado una compensación por ese dinero invertido”.

Primeros viajes
Perrín debutó oficialmente como directivo-viajero de pleno derecho –ahora de verdad- en un desplazamiento a Udine, al que también se sumó al completo la familia Laporta con sus niños. Un viaje entrañable con la familia y los amigos. Mucho debió gustarle, ya que poco después, se desplazaba a Tel Aviv, junto a Cubells, para asistir a un partido de Euroliga del equipo de baloncesto. Parecía que Perrín había equivocado el cargo, dado que con el fútbol base no se podían justificar viajes tan maravillosos. Pero eso era lo de menos. Con la prensa controlada, nadie le buscaría las cosquillas por ello.

Entradas de París
Albert Perrín ejerció el papel de “enviado especial estrella” en el club desde que tomó posesión de su cargo. Hasta le enviaron, es de suponer que en calidad de responsable del fútbol base, a recoger las entradas de la final de París. Y luego le pasaron el marrón de compartir con Vicens las explicaciones sobre su escandaloso reparto. Él, que como miembro del Elefant Blau había exigido tantas explicaciones, se encontraba ahora en la tesitura de tener que ofrecerlas. Había condenado con crueldad a Núñez por reservar para sus directivos un pequeño paquete de entradas para sus compromisos con motivo de la final de la Copa de Europa que disputaron Bayern Munich y Manchester United en el Camp Nou en 1999 y se las ingenió para crispar el entonces el ambiente y generar junto a Laporta la necesaria alarma social contra el presidente del Barcelona. Perrín y Laporta juraron entonces que acabarían con las prebendas de los directivos. Y Perrín exigió en esa época “responsabilidades” a aquel Consejo Directivo (en el que figuraba como vicepresidente Joan Gaspart) y proclamó que “no podemos tener a directivos que hacen el payaso ante los medios de comunicación. Es de justicia que la Junta asuma responsabilidades”. Y el 17 de mayo de 1999 Laporta añadió: “lo más lamentable es que la actitud irrespetuosa y de menosprecio de la Junta ha perjudicado a la afición pero también a la imagen del club”.
Ocho años después, ahora mandando ellos, Perrín, sin hacer el payaso, tenía que defender ante la masa social azulgrana sus propios privilegios, esos a los que ni él ni sus compañeros de junta estuvieron dispuestos a renunciar en ningún momento, a diferencia de lo que sucedió con Núñez y sus directivos. Ni falta que hacía tampoco, porque no había perrines por ahí sueltos dispuestos a exigirlo. Como esta vez eran él y sus amigos quienes se beneficiaban de las prebendas, esta vez “la actitud irrespetuosa y de menosprecio de la junta” no perjudicó ni a la afición ni a la imagen del club. Los tiempos cambian.

El poder le transforma
En e-noticies.com retrataban su talante con divertido realismo: “Albert Perrín se niega a debatir en La 2 (...) Hace ocho años retaba a los dirigentes del club a ir a debates televisivos (...) Albert Perrín es uno de los directivos más contradictorios del Barça. Como Elefant Blau que era, como su presidente, es esclavo de su pasado y de sus palabras. En los recortes de la fotografía de hace ocho años, cuando el combativo Perrín atacaba todo aquello que se ponía delante suyo, y que corresponde al diario Sport del 18 de febrero de 1998, lo vemos retando el presidente Josep Lluís Núñez en un debate con los Elefants Blaus. Aquella temporada, así como la posterior, el Barça ganó la Liga, como ahora.
Han pasado sólo ocho años y hace unos días el Perrín directivo se negó a participar en un debate en el programa La Banda de Pitu Abril en La 2 de TVE. Perrín exigió ser entrevistado él solito diez minutos y después se fue. Entonces, sin su presencia, comenzó el debate. Cómo cambian los tiempos. ¿Debates? Ni hablar. Faltaría más. Cómo cambian las personas, Perrín”.

Después de acudir a París con las 30 entradas de los socios que él repartió entre sus familiares, amigos, allegados y clientes, se fue al Mundial de Alemania. Ya se sabe que el fútbol base exige mucho desplazamiento. A Dortmund viajó junto a Txiki Begiristain y el ya ex directivo Alejandro Echevarría, para dar vida a una “importante representación blaugrana”, según Sport, en el partido Brasil-Japón. No cabe duda de que Perrín le estaba sacando rendimiento a su carnet de directivo y, claro, le estaba dedicando al club los mejores momentos de su vida yendo de aquí para allá.
Y sin recuperarse de los esfuerzos, en su calidad de directivo responsable del fútbol base, acudía al stage de pretemporada del primer equipo en Dinamarca en agosto de 2006. Todo, tanto sacrificio, por el Barça. Sí señor.

Mal encajador y poca educación
Leído en Mundo Deportivo el 22 de diciembre de 2006: “Se celebró el tradicional almuerzo navideño del FC Barcelona con profesionales de los medios de comunicación. El tono fue el que cabe esperar por estas fechas, es decir, cordial.
La elegancia presidió todas las mesas. Excepto, por desgracia, la de Albert Perrín. El responsable del fútbol base, que estuvo en el Mundialito de Japón pese a que quien jugaba no era el filial (en situación muy delicada), acudió con recortes de prensa de un artículo que no le gustó y cuyo autor tuvo la mala pata de caer en la misma mesa.
En una reunión en que lo mínimo exigible era la educación, tardó pocos minutos en perder la compostura y airear ese recorte (la sección 'Las Notas' de la final de Japón) para que todos vieran lo mal bicho que es el autor del artículo, al que comenzó a presionar para intimidarle. No tuvo éxito, pero sí un pésimo gusto. Es decir, no hubo sorpresas.
Perrín, un hombre al que costó ser aceptado en la junta y que presume de catalanista, fue el único directivo que no asistió al Parlamento japonés, el acto de corte más marcadamente catalanista del viaje y al que acudió Ernest Benach, presidente del Parlament de Catalunya. Perrín es un responsable del fútbol base que, en conversación informal, afirmó que una de las posibles soluciones para el filial es que desaparezca”.
Ese era su talante. Así entendía él las críticas. No debe extrañar que el filial descendiera ese año después de sufrir el desinterés de su responsable viajero, más pendiente de las críticas al primer equipo que de lo que sucedía en su verdadero vestuario, el del Miniestadi.

Encargado de equipos que no funcionan
El 24 de diciembre de 2006 infoesports.com censuraba los resultados del fútbol base con Perrín. “Desde que Albert Perrín es el directivo responsable del fútbol base azulgrana, la situación de los equipos inferiores es más que delicada. Después de 17 partidos de Liga, el filial es el colista de su grupo de Segunda B con sólo 14 puntos. El equipo entrenado por Quique Costas está a tres puntos de la promoción y a cuatro de la salvación. En 17 partidos ha marcado 12 goles y sólo ha ganado dos partidos. El posible descenso del Barça B a Tercera significaría, de manera automática, el descenso a Primera Catalana del Barça C. Por cierto, este equipo también está en posición de descenso por méritos propios, ya que en 18 partidos sólo ha arañado 17 puntos. El Barça C es, además, el equipo menos goleador de Tercera, como también lo es el Barça B, pero empatado con otros equipos.
El juvenil, por su parte, es tercero del grupo con 34 puntos, a 17 del Espanyol. El Barça también es superado en la clasificación para la Damm”.

La gravedad de la situación puntual requería de nuevos desplazamientos con el primer equipo del responsable de la cantera quizá buscando la solución allende nuestras fronteras.

El nieto de Casaus pide su dimisión
El 24 de diciembre de 2006 Mundo Deportivo informaba de que “el nieto de Casaus pide la dimisión de Albert Perrín. Jordi Cardoner, en carta a MD, tras conocer que en una reunión de las directivas del Barça y Recreativo se mostrase públicamente partidario de la desaparición de las peñas del Barça, decía: “Desde Tarragona a Tayikistán, pasando por Nueva York y Santiago de Chile para acabar en Sydney, las peñas barcelonistas han sido ofendidas (…) Faltar a estos y a los demás grupos de barcelonistas que desde la distancia, la soledad y la nostalgia siguen a nuestro club es un acto cruel e impropio de un directivo del FC Barcelona. Las peñas han sido, son y serán la base del crecimiento y expansión blaugrana, los protagonistas de la globalización culé, nuestros representantes fuera de nuestras fronteras y la omnipresencia blaugrana en el territorio catalán.
Señor Perrín, a las peñas se las tiene que respetar y admirar, y usted no lo ha hecho. Es por ello que en representación de quien durante 57 años las fundó, admiró y amó, Nicolau Casaus, le pido que dimita”.
Jordi Cardoner i Casaus, net de Nicolau Casaus. Soci del FC Barcelona 8.111
.”
El número era bastante más bajo que el de Perrín. Qué curioso, no podía presumir de antigüedad a sus 62 años, pero sí de proponer la desaparición del filial y las peñas.

Gaspart le pide que rectifique
"Perrín debe rectificar". Lo decía Gaspart en Mundo Deportivo poco después de levantarse la polémica por el tema del necesario exterminio de las peñas. “Conozco al señor Perrín desde hace mucho tiempo y si es verdad que pronunció dicho comentario, estoy convencido de que rectificará. Debe rectificar. No reconocer lo mucho que han hecho las peñas por el FC Barcelona, lo que están haciendo y lo que harán en el futuro, es un error”. Gaspart dándole lecciones de sentido común a Perrín. Qué curioso. Las vueltas que daba la vida. “Ignorar el papel de las peñas barcelonistas es desconocer la historia de nuestro club”, añadía Gaspart, un buen amigo del jefe Laporta.

Indigna a las peñas
La indignación de las peñas barcelonistas contra el directivo crecía por momentos. Una de ellas, la Peña Barcelonista Nicolau Casaus de Bujalance (Córdoba) enviaba su opinión  a Mundo Deportivo: “Nuestra Peña lleva el nombre de Nicolau Casaus porque nos pareció, y nos lo sigue pareciendo, todo un caballero. Además, como nosotros, otras peñas llevan el nombre de Casaus. Ya veremos cuántas llevarán el suyo, señor Perrín. Hemos de decirle que cuando los peñistas vamos al Camp Nou y cantamos el himno, la letra casi no nos la sabemos, pero hay tres palabras que decimos con todas nuestras fuerzas: '¡Barça, Barça, Barça!'. Es por lo que pedimos que el club tenga directivos de la talla del señor Casaus o de su nieto el señor Cardoner. Y del señor Perrín, cuanto menos se hable de él, mucho mejor”.
Desde La Línea (Cádiz), Antonio Tévar consideraba el hecho de que Perrín fuera directivo del club “una ofensa para los que desde la distancia sentimos los colores del Barça”. Un buen puñado de peñas repartidas por España reclamaron la dimisión de Perrín a través de los medios de comunicación. Las de Madrid, por ejemplo, lamentaban que “hasta ahora estábamos acostumbrados a defendernos de los ataques de los madridistas pero no de los de un directivo de nuestro propio club”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

Albert Perrín, el directivo con más horas de vuelo (II)

Giro copernicano / Rectificación / Preocupan más los socios captados en Japón / En la Gala del fútbol profesional en Salzburg / Omnipresente / “No me importan las críticas” /  El Mini pide su dimisión / Vuelve a meter la pata / Él si visitó a Mandela / Estrena cargo en la Copa África / Bromas con Auswitch / Nula capacidad negociadora / Ascendido a vicepresidente / “Tirar mierda”

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