2011-10-09 00:10 FC Barcelona Por: Administrador

Albertini, 5 partidos y un homenaje. Capítulo 62



Ex compañero y amigo de Frank Rijkaard, fue contratado para jugar cinco partidos (316 minutos oficiales) en cinco meses de vida blaugrana. Semejante bagaje le dio derecho a echar mano del Barça con todas sus figuras para montarse su particular homenaje de despedida en San Siro.?Hasta convenció a Joan Laporta, Txiki Begiristain y Rijkaard para viajar en jet privado a Milán y darle lustre a la presentación de su último partido. Ese mismo día Nicolau Casaus, 25 años como vicepresidente del club, cumplía 90 años. Pero el presidente estaba demasiado ocupado ensanchando su carisma mediático en territorio italiano como para atender a minucias de la historia barcelonista. También estaba allí Frank Rijkaard, el mismo que se borró del viaje de acompañantes de Eto´o y Ronaldinho en la entrega de los Balones de Oro europeo y africano y los trofeos de  FIFA World Player. Esta vez la ocasión sí lo merecía. Era un amigo.
 

Un agravio alarmante
Xavi Bosch denunciaba en febrero de 2005 en Mundo Deportivo que “es incomprensible que en el momento más delicado de la Liga, el entrenador, el secretario técnico y el presidente dejen que la plantilla regrese sin ellos a Barcelona para irse a pasar la noche en Milán, pudiendo hacer la misma ruta que Puyol”. El Barça acababa de perder en Valencia. El capitán volvió con el equipo a Barcelona y al día siguiente voló a Milán. Y se preguntaba Xavi Bosch: “Tener que ir a la presentación del partido de homenaje a Albertini con Laporta, Txiki, Rijkaard y Puyol ¿no es un exceso de muy difícil explicación? Nunca se había hecho tanto por un jugador que dio y jugó tan poco por el FC Barcelona. El agravio comparativo es alarmante”.

Otra mentirijilla
La transparencia brillaba por su ausencia y la sombra de la sospecha crecía ante las desproporcionadas facilidades que el club ofrecía para agasajar a un futbolista a quien la historia blaugrana recordará más como rival que como jugador del Barça. Pero, atando cabos y a falta de la versión oficial, acabó imponiéndose la interpretación que José Luis Carazo reflejó en Sport: “Firmó contrato hasta el 30 de junio de 2006. Por los seis meses el Barça le abonaría 350.000 euros (la parte proporcional de los 750.000 euros que tenia firmados como ficha con el Atalanta) y para la siguiente temporada se le había prometido una cantidad muy similar a la que ganaba en su anterior equipo”. Es decir, que Albertini, como antes sucediera con Mario, no venía cedido por cinco meses, como se había anunciado, sino que había sido fichado para lo que restaba de temporada y otra más, que es lo que tenía firmado con el Atalanta italiano. Al no respetarse el acuerdo, el Barcelona quiso resarcirle a lo grande (no como había hecho con Dani, Bonano o Enke). Existía, pues, una deuda moral nunca explicada y, por tanto, Laporta cedió a todas las estrellas del primer equipo, cotizadas entonces con un caché aproximado de 1,5 millones de euros por partido  a cambio de 140.000 euros. Era la cifra resultante del reparto de los 419.943 euros que dejaron en taquilla los 35.007 espectadores que acudieron a San Siro. Un tercio para la Fundación del Barça; otro para la del Milan; y el resto para Albertini. Ni el ingreso respondía al precio que exigía el Barça por movilizar a sus estrellas ni Albertini era el personaje apropiado para hacerle un homenaje prácticamente desinteresado, a no ser que se le debiera algo más que las gracias por su paupérrima aportación al juego del equipo. Luego Demetrio confesaría que si se enfrentaban el Barça y el Milan en la Champions League desearía la victoria de “su” equipo, el Milan.



Lo que no tuvieron Guardiola, Luís Enrique o Cocu
El camuflaje de la mentira obligó a distraer al equipo con un amistoso inoportuno que exigió el concurso de todas las figuras con muy pobre beneficio económico. Para unas cosas había que apretarse el cinturón; para otras, como en el caso del homenaje a Albertini, la casa no reparaba en gastos. ¿No hubiera sido más justo un homenaje de estas proporciones, por ejemplo, a Guardiola, Luis Enrique o a Cocu, el extranjero que más partidos ha jugado con el Barça en toda su historia? Todos se quedaron con las ganas. Salvo Hristo Stoichkov, amigo del presidente. Aunque a destiempo, él sí tuvo su partido de homenaje. 31.000 espectadores se congregaron en el Camp Nou para despedirle. A Albertini le respondió mejor su gente.

 

 



 

VER CAPÍTULOS ANTERIORES

 


Deja tu Comentario