2014-04-17 17:04 FC Barcelona Por: Administrador

Algo se ha roto en el Barça



Albert García

La imagen que ofreció el Barça ayer en Mestalla no es la de un equipo, no hubo mecanismos ni ofensivos ni defensivos durante el partido, los jugadores parecieron hacer la guerra por su cuenta, apenas hubo coordinación y la única nota positiva fue un Bartra que, pese a quedar retratado en el tanto de Bale, demostró poder ser un central titular en el conjunto azulgrana.



Se ha individualizado mucho algo que ha sido eminentemente colectivo. Los jugadores casi en su totalidad llegaron al partido ante el Real Madrid fisicamente muy bien, es posible que haya sido uno de las pocas positivas de Martino en las últimas fechas (es lo mínimo que se le debe pedir a un cuerpo técnico con 14 preparadores físicos). Entonces, si tenían las armas preparadas ¿por qué se ha dado esa imagen?

EL BAJÓN DE XAVI

Sin querer individualizar, el primer elemento que ha condicionado al colectivo ha sido la creencia de todos que Xavi Hernández sigue siendo el Xavi Hernández de la época Guardiola. Pese a que el kilometraje del centrocampista sigue marcando números de auténtico runner y ha llegado a final de temporada vivo, no como la temporada pasada, Xavi ya no es Xavi, es otra cosa. No quiero culpar a Xavi de su declive, la edad pesa y los gestos técnicos y la velocidad mental mengua. El Barça ha jugado a lo que Xavi ha querido y Xavi se ha dosificado, ha bajado el ritmo del mejor Barça y no ha permitido que vivamos una evolución dentro del equipo. Cesc nunca ha tenido la oportunidad de ser Xavi, siempre ha sido la pieza más fácil de cambiar, por jerarquía, por estilo. Cesc era la evolución que nunca se ha dado, obviamente la confianza-adaptación del de Arenys ha tenido algo que ver, en los partidos importantes de los últimos tres años jamás se ha sentido importante.



LA ELIMINACIÓN DEL JUEGO DE POSICIÓN DE MARTINO

A partir del bajón de Xavi se pueden explicar los descensos cualitativos en la parcela ofensiva y la defensiva. Aunque hay que ser justo con el centrocampista de Terrasa, Martino no se lo ha puesto fácil. El técnico italiano ha eliminado paulatinamente el juego de posición que hizo que el Barça dominara la posesión con garantías y un objetivo, se ha simplificado todo a tenerla cuando el objetivo era tenerla para 1. Atacar mejor y 2. Defender mejor. El Tata no ha entendido nada.

PARTE OFENSIVA

Con la eliminación de un modo de juego que entendían los jugadores azulgranas se ha visto desorden en la parte ofensiva, sin generación de espacios para los compañeros y por lo tanto casi nunca había posibilidades de unos contra uno, algo marca de la casa. El Barça se ha hecho predecible y poco profundo, para marcar ya no se gestaba ninguna jugada colectiva, el Tata ha obligado a sus jugadores a un esfuerzo individual titánico para sacar los partidos importantes. Con Pedro-Alexis Sánchez, cuando no estuvo Messi, quizás se pudo ver al mejor Barça de la temporada, pero era un Barça con un tope inferior, sin Messi ni Neymar. Martino no ha sabido unirlos. A Messi lo ha marginado futbolísticamente, obligándole a la heróica cada vez que quería anotar y claro, cuando no hacia milagros quedaba retratado como ayer. Y a Neymar directamente lo ha sacado de puesto, y le ha dicho apáñate. Los pocos mecanismos ofensivos azulgranas venían de la mano de Alves y su obsesión por meter centros al área, algo que dejó de molestar a las defensas rivales en el momento en que Ibrahimovic dejó el Barça.

PARTE DEFENSIVA

Atrás el caos viene de lo mismo, del juego. Xavi e Iniesta nunca han defendido, Mascherano nunca ha sido central,  Alba y Alves siempre han concedido muchísimo a los rivales, entonces ¿por qué ganaba el Barça? ¿Por Busquets y Piqué? No y sí. El Barça ganaba porque sodomizaba al rival que o muy lejos de la portería tenía que hacer muchísimo esfuerzo para llegar al área cule, contando que pudieran pasar de la primera presión, o simplemente estaban cansados de ir todo el partido tras la pelota y los ataques eran de poca calidad. A Busquets se le ha explotado esta temporada, el centrocampista ha intentado tapar todos los agujeros del queso groullere que se ha convertido el centro del campo culé estas dos últimas temporadas y el de Bahía al final lo ha pagado aunque nadie se atreve a echarle las culpas porque obviamente no las tiene, el sistema ha matado al mejor Busi. Y en cuanto a Piqué ha aguantado al Barça esta temporada hasta su lesión, no son casualidad las tres derrotas consecutivas que han costado tres títulos. El central ha mantenido un sistema defensivo que no cogía por ningún lado. Con todo ese bagaje negativo es fácil hacerse una idea de dónde hay que tocar, hay que recuperar el juego, quizás buscar otro Xavi y renovar las piezas que se han oxidado individualmente como puede ser Alves.

 


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