2013-09-18 13:09 FC Barcelona Por: Administrador

Alguien tenía que decírselo a Johan Cruyff



Pedro Riaño

Lo de Johan Cruyff con Sandro Rosell no es más que una estrategia que precisa constancia. Pim, pam, pim, pam... Todos los días, a todas horas. Hay que buscarle las cosquillas. Lo penúltimo: "Decir que el cruyffismo divide el barcelonismo es absurdo. Todos somos del Barça. El resto son diferencias personales o problemas mentales". Todos somos del Barça menos los que son del Ajax. Cruyff utiliza los "problemas mentales", un término que debería usar con más delicadeza si realmente es cierto lo que dice que hace su fundación, para definir sus diferencias con Sandro Rosell. Y niega que sus ataques constantes al presidente del Barcelona, tan furibundos como sospechosos fueron sus silencios ante los desmanes del mandato de su amigo Laporta, puedan dividir al barcelonismo. Lo que nunca podrá afirmar es que su actitud beligerante lo une.



En realidad Johan Cruyff no tiene ningún problema con Sandro Rosell. Simplemente necesita tenerlos para justificar su agresión constante y facilitar así el retorno de sus amigos, los que le abrían la caja fuerte del club sin pestañear. Lo que a Cruyff no le gusta de Rosell es que no está dispuesto a financiar su caridad. Pero si lo que quiere es hacer beneficencia con su fundación -una palabra que invita a pensar en escaqueo de impuestos-, nadie se lo prohibe. Tampoco el FC Barcelona. Lo que no puede pretender es ir por la vida poniéndose medallas con su nombre y apellidos cuando en realidad está utilizando dinero de los demás. Eso no es más que una farsa. El FC Barcelona también tiene su fundación y también realiza buenas obras a través de ella, tan nobles  como las suyas, pero lo hace con su dinero y no se lo pida a nadie.

Lo que Johan Cruyff pretende traspasa los límites de la mezquindad: hacer caridad en nombre propio utilizando el dinero de los socios del Barça. La caridad es un valor que no se publicita y pierde su contenido si para practicarla se hace necesario imponer un impuesto revolucionario, el que le firmó su amigo Laporta horas antes de abandonar el club obligando a su sucesor a soltar la pasta para que el gran Johan se gane el cielo. Y si Johan Cruyff es un pesetero, el presidente del Barça está obligado a serlo también por el compromiso alcanzado con los socios para administrar su dinero. Rosell tiene que mirar la pela. Es su obligación. Y es justo que contemple con excepticismo un contrato que dice que el Barça debe financiar a la Fundación Johan Cruyff. Y lógico que quiera saber a dónde irá ese dinero en caso de darlo.

Pero con el hombre que ha convertido en lema frases de profundo significado como "en un momento" o "gallina en piel", no parece fácil sacar el agua clara. "El dinero se quedará en Catalunya" ha dicho. Sí, pero ¿dónde? ¿En la Bonanova? Johan Cruyff ha cobrado muchísimo dinero del Barcelona. Como jugador, como entrenador y como entorno. Es hora de que dé algo a cambio. Y con que no pida más ya sería suficiente para el barcelonismo. Bienvenidas sean sus obras de caridad, pero con su dinero. Que se rasque el bolsillo. O que le pida a su amigo Laporta. O a su amigo Guardiola. El FC Barcelona es de todos, no sólo suyo. El presidente del FC Barcelona es el presidente de todos y merece un respeto, aunque sólo sea porque ha sido el más votado de la historia del club. Una mínima noción de lo que es la democracia debería ser suficiente para que lo entendiera. Los socios del Barça le han dado mucho a Cruyff durante muchos años a cambio de su trabajo. Ahora ya no trabaja para el Barça. Más bien contra el Barça. Y no puede pretender seguir cobrando. Su concepto de la honestidad debería avergonzarle por exigir a un presidente un dinero que le ha prometido otro,  su amigo, el anterior presidente unas horas antes de abandonar el club dejándolo todo atado y bien atado. No es ni ético, ni estético ni higiénico. Pero es lo que hay mientras intenta dividir al barcelonismo y encuentra una claca mediática embaucada que le respalda.



Es posible que Johan Cruyff acabe cansando a Rosell y consiguiendo el dinero, que es lo único que le preocupa. Más que el Barça. Y lo logrará por agotamiento. Acaba de decir que "en un Barça-Ajax yo iré con el Ajax". No hace falta decir nada más. Este es el que aspira a ser presidente de honor del Barça. ¿Para ir con el Ajax? Pues que le pida al Ajax los 100.000 euros al año que le exige al barcelonismo. ¿No es del Ajax? ¿Qué hace aquí enredando? Ser del Barça está por encima de la identidad de su presidente. Y mientras Johan Cruyff no entienda esto no podrá ser aceptado como barcelonista. Un barcelonista de verdad no viene de Holanda a Barcelona a votar al presidente del club y acto seguido da media vuelta y regresa a su país aunque dos horas después de juegue el Barça-Madrid. Un barcelonista de verdad se dejaría ver de vez en cuando por el Camp Nou, cosa que él no hace. Ni con Rosell ni con nadie. Porque en realidad el Barça para él sólo es una fuente de ingresos. Nada más. Y ahora ha cogido un berrinche porque el grifo de los billetes se ha cerrado.

Dice Johan Cruyff que espera que el Barça "pague" y que confía en no tener que ir a juicio “porque el Barça hará el ridículo y no quiero. No es algo personal”. En este caso no es el Barça el que hace el ridículo, aunque tiene razón en algo. no es un tema personal, es económico.


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