2015-03-22 17:03 Real Madrid Por: Administrador

Alta tensión en la comida de directivas del clásico



Sergio Marco

Florentino Pérez salió del restaurante La Venta, en la ladera del Tibidabo y con excelentes vistas a la ciudad de Barcelona, con cara de pocos amigos. No quiso hacer declaraciones. El vicepresidente del Barcelona, que departió con el presidente blanco el menú del clásico, se ciñó a la realidad sin dar detalles "ha sido una comida protocolaria". Debía quedar claro que no era más que eso. Protocolo puro. Y Emilio Butragueño, el eterno acompañante de Florentino Pérez en este tipo de actos, prefirió saltárselo. Se quedó en el hotel alegando una indisposición. Quien más quien menos ya sabía que no iba a ser una comida amistosa. Al margen del tema de la final de Copa salieron en la conversación acusaciones veladas sobre la influencia del presidente blanco en las desgracias, especialmente de carácter judicial, que afectan al Barça.



El menú consistió en habas a la catalana con guisantes y jamón, suquet de peix y crema catalana con vino y cava catalán. Pero a Florentino Pérez no le sentó bien la comida que pareció más bien una encerrona con reproches por la negativa del Real Madrid a ceder el Bernabéu para la disputa de la final de Copa y acusaciones veladas sobre el affaire del Caso Neymar y la sanción de la FIFA al Barça. Bartomeu y sus directivos están convencidos de que Florentino Pérez está detrás de todo. El presidente blanco ha tenido que dar explicaciones para que se sacaran esa idea de la cabeza, pero la representación culé no parecía predispuesta a dejarse convencer.

De hecho se sabe que un amplio sector de la directiva barcelonista era partidario de anular la comida. Y, en caso de celebrarla, de aprovechar para cantarle las cuarenta a Florentino Pérez. Al final asistió al ágape el presidente Bartomeu, los vicepresidentes Carles Vilarrubí -amigo personal de Florentino-, Jordi Mestre, Jordi Cardoner y los directivos Jordi Moix, Ramón Pont y Javier Bordas. En el bando madridista han acompañado a Florentino Pérez seis directivos, entre ellos Eduardo Fernández, Pedro López y Enrique Sánchez. Todos ellos han salido decepcionados porque, lejos de reforzar las relaciones entre ambas entidades, la comida ha servido para alejarlos todavía más. Florentino Pérez ha insistido en que el Bernabéu es una propiedad privada y que los dueños de las instalaciones, a los que él representa, pueden decidir a quién dejan y no dejan entrar en ellas. La explicación no ha acabado de convencer a la representación culé, que ha optado por interpretar el papel del victimismo que tan bien le ha ido al barcelonismo a lo largo de la historia.


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