2011-08-15 00:08 FC Barcelona Por: Administrador

¡Ni con 11 pueden con el Barça!



Pep Guardiola ya había avisado de que la preparación veraniega del FC Barcelona estaba orientada hacia el mejor rendimiento del equipo para ganar la Liga, la Copa y la Champions League. Esta supercopa llegaba demasiado pronto, sin apenas tiempo para prepararla, con jugadores como Alves, Messi, Alexis o Mascherano, que apenas han entrenado con sus compañeros, y con bajas importantes, como la de Xavi, Piqué y Puyol. De hecho, el Barça planteaba el partido del Bernabéu como un bolo más veraniego, un partido de esos que sirven para mejorar la puesta a punto del equipo de cara a la Liga.

El Madrid, por su parte, lo afrontaba como si se tratara de una final de la Champions League. Hasta Mourinho planteó el partido de forma valiente, cosa extraña en él. El técnico portugués sabía que la oportunidad se la pintaban calva al Madrid para intentar devolver la manita del Camp Nou. Y con esa intención saltó el equipo blanco al césped, a humillar al Barça y devolverle la manita. Pero no pudo ser. Ni siquiera acabando el partido con 11 jugadores -porque el árbitro quiso-  el Madrid de Mourinho fue capaz de demostrar superiorioridad ante el Barça.



Y eso que el inicio del partido daba pie a pensar que eso podía suceder. A los 12 minutos ya mandaban los blancos en el marcador. El Barça no se encontraba a sí mismo y el Madrid, más agresivo, llegaba con facilidad al área de Valdés. Como ya es habitual en el Real Madrid desde que Mourinho es su entrenador, los blancos salieron a jugar la límite con faltas tácticas perfectamente entrenadas, con pisotones muy preparados y poco visibles. En eso este equipo actúa con una real maestría. De hecho, esa es la especialidad del Madrid de Mourinho, jugar al límite, repartir y luego protestar. Como siempre, Mucho zurrar y más protestar. Y mucho cuento también, que de eso van sobrados Di María y Cristiano Ronaldo. Iniesta se iba al suelo cada vez que tocaba la pelota. Di María se llevaba el balón con la mano sin ver tarjeta y Khedira le clavaba los tacos en la cara a Abidal con la bendición del árbitro. Eso sí, cuando en una siguiente entrada Teixeira se decidió a enseñarle la amarilla a Khedira, Mourinho ponía cara de robo y gesticulaba como en él es habitual, como si estuviera en el circo en lugar de un campo de fútbol. De eso, de payasadas, también sabe mucho el portugués.

Xavi Alonso le propinaba un patadón clarísimo a Thiago y todos los jugadores madridistas se acercaban al árbitro a protestarle y amedrentarle, tal y como mandan las órdenes de Mourinho. Hay que reconocer que el técnico portugués tiene muy bien estudiado el juego subterráneo. Sus jugadores van a por el balón y cuando no llegan a él, dejan el pie. son jugadas que no se ven, pero hacen daño. El Madrid no jugará bien al fútbol, pero esa marrullería la interpreta a la perfección.

Y mientras el Barça se mostraba falto de preparación, el Madrid empezaba a perder fuelle y a conformarse con el 1-0. Hasta el público del Bernabéu disfrutaba más con cualquier fallo en la entrega del Barça que en jugadas de mérito, que no existían, de su equipo.



El Barça parecía no encontrar su mejor cara, quizá porque Messi, muy corto de preparación, no acababa de entrar en juego. Pero casi en la primera pelota que tocó el fenómeno argentino llegó el primer gol del Barça. Messi, que ya ha demostrado que no vive obsesionado con el gol, se inventó con una jugada personal un pase a Villa y este lo convirtió en un golazo por la escuadra desde fuera del área ante un Casillas impotente que se limitó a ver cómo la pelota iba llegando al fondo de su red. Ese es Messi. Parece que no está, pero en cuanto aparece, cambia la suerte de un partido. Mientras tanto, Cristiano Ronaldo, en su línea, muchos gestos y poco fútbol, por no decir nada. Una vez más, el portugués volvió a arrugarse ante el Barcelona. Así será difícil que pueda aspirar a subir al podio para acceder al Balón de Plata o de Bronce.

Y justo al final de la primera parte, Messi dejaba su sello. Para que no queden dudas sobre el mejor. Pepe y Xavi Alonso intentaron darle candela y desestabilizarse, pero él solito se inventó una jugada de las suyas para volver a dejar en ridículo a Casillas en su casa. Ese es Messi. El mejor. El más grande. Quizá por eso Marcelo salió aleccionado en la segunda parte agrediéndole sin balón por detrás. Lo vio todo el mundo, pero Marcelo protestaba y protestaba. Así es este Madrid. Lo que no sabe ganar jugando intenta conseguirlo recurriendo a la marrullería.

Y mientras el Madrid protestaba y repartía leña, Alexis decidió que tenía que intervenir y protagonizó veinte minutos magistrales en la segunda mitad, llevando de cabeza a toda la defensa blanca y demostrando una habilidad espectacular para saltar evitando las entradas salvajes de los defensores blancos, que lo intentaron, pero no lograron cazarle. Y mientras Alexis lucía, Messi robaba balones en el centro del campo. Eso es un equipo, eso es un conjunto con las ideas claras.

Mourinho pensó que la solución podía ser Coentrao y le hizo salir sustituyendo a Di María. Pobre Madrid si la solución a sus desgracias tiene que ser este tosco portugués sobrado de agresividad y carente de las virtudes más elementales para practicar fútbol ofensivo.

Y mientras el Madrid protrestaba y protestaba, Alexis se llevaba una tarjeta amarilla porque Cristiano Ronaldo se la exigió al árbitro. El balón le dio en la cara, pero aún habiéndola tocado con la mano, el árbitro demostró que para Di María hay una justicia y para el Barça otra. Pero el Barça no se vino abajo, ya está acostumbrado a jugar contra el Madrid y las injusticias en el Bernabéu. Thiago cogió la batuta y eso le valió llevarse todos los palos, relevando a Iniesta, que hasta entonces era el objetivo número uno de las entradas madridistas. Pero Pepe, que parecía tener cuentas pendientes, volvió a ser el Pepe de siempre, el de Casquero, el de la Champions League, el de la Liga pasada, y entró de forma criminal a Alves. El brasileño salió volando y allí acudieron todos los madridistas a echarle en cara el cuento. El primero, como siempre, Sergio Ramos, que fue a abroncar a Alves cuando éste estaba en el suelo. Ramos siempre está en el lugar de los líos. Parece que no es capaz de disfrutar si no hay tangana por medio. Y si no la hay, la inventa. Luego llegó Xavi Alonso para amenazar a Alves por ser agredido. Es lo que tiene un partido en el Bernabéu, que te dan y encima tienes que aguantar la bronca por haber recibido. Pero, ya se sabe, Pepe tiene licencia para agredir a todo lo que se le ponga por delante.

Llegó el 2-2 de la mano de Xavi Alonso, Guardiola dio entrada a Xavi por Thiago y Mourinho sustituyó a Khedira por Callejón, que en el tiempo que estuvo en juego demostró que ya está plenamente adaptado al juego del Madrid. En veinte minutos repartió más leña que en dos años en el Espanyol.

Guardiola puso en juego a Piqué por Adriano y en los más profundos minutos del Real Madrid el mejor equipo del mundo demostró que tiene en sus filas al mejor portero del mundo. La seguridad y el aplomo mostrado por Valdés ante los últimos intentos desesperados del Madrid fueron decisivos para que el Barça no saliera derrotado del Bernabéu. En los últimos minutos el Barça se dedicó a bailar al Madrid, quizá porque es difícil elaborar fútbol ante un rival programada para destruir y repartir.

Finalmente entró Pedro por Villa. También él se llevó un recuerdo en su espinilla de Pepe que no le llevó al hospital porque Dios no quiso. El madridismo tendría que entender que es muy preocupante que el alma de su equipo sea Pepe y que éste contagie a los demás, como Xavi Alonso, al que el árbitro salvó de la expulsión por una peligrosísima entrada a Messi, en la misma jugada en la que previamente Carvalho había agarrado al argentino de la camiseta sin ver tarjeta amarilla, Así se reparte la justicia en el Bernabéu.

El fin de fiesta se saldó con un penalty de Valdés a Cristiano Ronaldo y otro de Marcelo a Pedro que el árbitro no quiso pitar. Los dos fueron claros. Curiosamente, al final Alves sí vio tarjeta por protestar, paradojas de la vida, y se oyeron gritos racistas en el Bernabéu contra Alves. Cosas que pasan en ese escenario.

Y lo último, muy digno del señorío madridista: Mourinho se fue corriendo sin darle la mano a Guardiola. Hubiera sido demasiado pedirle educación a Mourinho. Hay cosas en esta vida que son imposibles. Una de ellas, que Mourinho sea mínimamente educado. Tan maleducado es Mourinho, que aceptó con la deportividad que le caracteriza su nuevo fracaso ante el Barcelona y envió ante los periodistas a su ventrìlocuo -tan maleducado como él- a dar la cara. Y hace bien, mientras en Madrid le sigan permitiendo al portugués hacer uso de malos modos y malas prácticas. La asignatura del señorío la tiene pendiente el Real Madrid desde que Mourinho es su entrenador.

 

 


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