2011-12-01 11:12 FC Barcelona Por: Administrador

¿Por qué no piden castigo para Xabi Alonso? ¿Por qué?



Cada vez es más evidente que el miedo crece en la Casa Blanca a medida que se acerca la visita del campeón al Bernabéu. La experiencia de los últimos años -un disgusto detrás de otro- escuece mucho, de ahí que el Real Madrid trate por todos los medios de debilitar al Barcelona en los despachos, ya que sobre el terreno de juego, y a pesar de un liderato que sólo es provisional, existe poca confianza en poder doblegar al campeón de liga, campeón de Europa y base mayoritaria de la selección campeona del mundo, con el añadido del mejor futbolista de todos los tiempos.

Eso da mucho miedo y se nota, de ahí la campaña organizada en la capital para exigir una sanción ejemplar a Gerard Piqué por perder tiempo, exactamente lo mismo que hizo Víctor Valdés -que no tenía ningún interés en ver la tarjeta-, y por lo que que fue amonestado. Y resulta curioso, porque el portero del Rayo Vallecano, Cobeño, estuvo ralentizando los saques de puerta, ante el disgusto del público, durante la primera media hora de partido, mientras el marcador seguía a cero. A Pérez Lasa no se le ocurrió sancionar al meta vallecano. Son las dos varas de medir que existen en el arbitraje español. Una para perjudicar al Barça, otra para beneficiar a los demás.



Ocurre, sin embargo, que en la última jornada, Xabi Alonso, como ya estaba previsto y todo el mundo sabía, forzó también una tarjeta amarilla por una absurda entrada a un rival colchonero -Piqué al menos no atizó a nadie-, consiguiendo su objetivo, la tarjeta amarilla que le permitirá descansar en la próxima jornada para quedar limpio y disputar el clásico ante el Barcelona sin problemas. El agravante de esta acción es que, según reflejaron las cámaras de Cuatro, el banquillo merengue reaccionó con una sonrisa de complicidad: misión cumplida. Esta situación ha sido silenciada por los mismos medios madrileños que se han encargado de organizar, con gran éxito como siempre, por cierto, una alarma social generalizada para que el fútbol sea un clamor exigiendo la máxima severidad para Piqué. Al tema le sobra cinismo, pero es real como la vida misma. Sobre todo real.

No tiene ningún sentido, pues, que desde Madrid se rasguen ahora las vestiduras por la acción de Piqué, cuando Xabi Alonso hizo exactamente lo mismo. Si Piqué debe ser sancionado, también Xabi Alonso. El Comité de Competición tiene ahora una excelente oportunidad para demostrar que no cumple consignas madridistas, como ha quedado confirmado con muchas de sus últimas decisiones. Si Piqué merece sanción, Xabi Alonso también. Si Xabi Alonso no tiene castigo, Piqué tampoco. Todo lo que no sea actuar en esta dirección supondrá una injusticia monumental, una más. Conociendo el perfil de quien debe decidir, hay que temerse lo peor.

La parte positiva del tema es la constatación evidente de que el Barça produce pánico en Madrid. Tienen motivos.




Deja tu Comentario