2011-05-03 23:05 FC Barcelona Por: Administrador

¿Por qué, por qué, por qué no sabe perder el Madrid?



Fin de ciclo de Mourinho. Su Madrid no da más de sí. Ha empatado en el Camp Nou, sí, pero porque el Barça ha jugado pensando más en la final de Wembley, en donde le esperará un rival de verdad, el Manchester United, que en el contrincante que esta noche tenía delante. El Madrid necesita más, mucho más que el recurso de los árbitros, para ponerse a la altura del Barça. Y llorando no lo conseguirá nunca.

Ha salido hoy el Madrid a por todas con cuatro atacantes: Di María, Higuaín, Kaká y Cristiano Ronaldo. Se ha quedado fuera Özil, ese para el que hace apenas unas semanas la Central Lechera reclamaba el Balón de Oro. Pero ni así, con cuatro delanteros, es capaz del Madrid de plantearle problemas ofensivos al Barça.



Mientras Valdés se lo miraba de lejos, Casillas se multiplicaba para evitar goles cantados. Gran partido de Casillas. Y entre olés y olés, el Barça, como siempre, jugaba. Y el Madrid miraba unas veces y zurraba otras. Así se escribe la historia de este Madrid protestante. Han tensado tanto la situación que ya juegan hasta con la seguridad de que el árbitro no se atreverá a expulsarles una vez más a nadie. Y van a lo suyo, al juego subteráneo, a las protestas y al cuento. Sí, al cuento. Suerte tienen que el Barça sí sabe perder y ganar y no les va a denunciar por el teatro del bueno que practican cada vez que se ven las caras.

Mourinho, gran estratega, lo tenía todo estudiado. Y digo Mourinho porque el que se ha sentado en el banquillo del Madrid ni es entrenador ni es nada. Como mucho un recitador de consignas. Un pobre imitador sin capacidad de convicción. Poco más da de sí. Todo el mundo lo ha visto. Pues bien, Mourinho dispuso la distribución de las tarjetas: de uno en uno, sin atabalarse. Ahora pega Lass, ahora Carvalho, ahora, Xabi Alonso, ahora Arbeloa. Genial estratega Mourinho. Tácticamente, un cero a la izquierda, distribuyendo las tarjetas, un genio. Le faltó la roja, esa que tanto necesita para apuntalar sus argumentos, pero no siempre las cosas salen como uno las programa. De todas formas, el gol anulado le ha salvado los muebles. Ya tiene a dónde agarrarse para expresar su obsesión por el Barça. Sí, el Barça, el del "ayer, ahora y siempre con el Barça en el corazón". Es un hombre de palabra. El Barça sigue en su corazón, eso nadie lo duda. Incluso más que el Real Madrid, al menos eso parece cuando habla más del Barça que del club que le paga.

 Y mientras tanto, ahí estaban Di María y Cristiano Ronaldo protestándolo todo, quejándose de todo, actuando más que jugando, ejerciendo esa antideportividad con la que el Madrid pretende denunciar al mundo a los jugadores que han hecho de España campeona del mundo.



El Barça tocaba la pelota entre olés y llegaba con facilidad. Casillas se multiplicaba con actuaciones soberbias a disparos de Messi (3) y Villa. Mientras tanto, Carvalho no lograba ser expulsado, y no por falta de ganas, después de dos entradas al límite del reglamento sobre Messi. Alonso lo protestaba todo, todo, todo. El espíritu de Juanito pasó a mejor vida. Ahora al Madrid se le conoce por sus protestas. Sería más bien el espíritu de Hierro, pero con eso no basta para ganar los partidos, ni para merecer la Décima. El Madrid no ganará la Décima. Y la culpa es de los mezquinos planteamientos de un entrenador que se obsesiona y asusta cuando tiene al Barça delante.

Los minutos iban pasando y ni rastro del Madrid por el área del Barça. Hubo que esperar a la segunda mitad, cuando un gol anulado por falta previa de Cristiano Ronaldo sobre Mascherano encendió la luz de alarma de un Barça que se decidió a resolver cuanto antes gracias a un gran gol de Pedro. El Madrid, con el 1-0 se fue un poco más adelante. De eso estaba orgulloso el tipo que se sentó en el banquillo. ¿Y qué tenía que hacer el Madrid cuando va perdiendo por 0-3? ¿Defender el tanteo para evitar la manita? Daba la sensación de que todo lo que no fuera otro 5-0 ya le iba bien a este Madrid venido a menos. El fin de ciclo se confirma. Mourinho sólo tiene recursos en la sala de prensa, pero en el campo se ve mucha podredumbre para lo que se puede esperar de una plantilla excepcional. Pero el tipo que ayer dio la rueda de prensa estaba feliz. sólo se quejó del árbitro, pero él se quedó contento con el juego del Madrid. Claro, han ganado una Copa. Y eso, con este Barça delante, es muchísimo.

Lo que no explicó el señor de la rueda de prensa es qué le dijo Mourinho a Adebayor para salir al campo a ganar el título de la antideportividad repartiendo a todo lo que se movía vestido de blaugrana. Adebayor debió ser expulsado. Como Xabi Alonso. Como Lass. Como Marcelo. Pero de eso no hablará el tipo del banquillo. Ni su jefe y amo. Eso no forma parte del discurso de ensuciar indignamente los éxitos del mejor equipo del mundo reconocido en Barcelona, en España, en Europa y en todo el planeta.

El Barça está en Wembley porque es el equipo que mejor fútbol ha practicado a lo largo de la competición. El Madrid no estará en Wembley porque no se lo ha merecido, porque los partidos se ganan en el campo y no en las salas de prensa. Y en el campo, este equipo que viste de blanco no tiene nada que ver con los que ganaron nueve copas de Europa. Sería indigno del historial del Real Madrid que la décima pudiera acompañar a las otras nueve teñida de una conducta zafia y deleznable marcada por su entrenador.

Digan lo que digan quienes no tienen argumentos para hablar en el campo, el Barça se ganó los olés de su público, tocó la pelota, combinó, llegó, disparó. Sólo marcó un gol, pero fue mejor en todo momento. Y gran noticia al final. El retorno de Abidal. Día histórico para el barcelonismo. ¿Por qué, por qué, por qué? Porque vuelve a una final de la Champions practicando el juego que provoca los olés del mundo entero. Y porque el bien se ha impuesto al mal. Eliminado el Madrid, vuelve el fútbol, que ya tocaba.


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