2011-04-01 16:04 FC Barcelona Por: Administrador

¿Qué quiso decir Ricky Rubio?



¿A los árbitros directamente o al club por no conseguir que la Euroliga, la FIBA y los árbitros traten al Barça con el respeto que se merece el mejor equipo de Europa? Lo cierto es que las amargas palabras de Ricky parecían dirigidas a la propia estructura ejecutiva del club, que parece que últimamente no se hace valer como sucedía antiguamente, cuando por ejemplo Antón Parera ostentaba la representación de la entidad en la FIBA y había conseguido hacer del Barça un club admirado, querido y respetado.

Los tiempos cambian. La inversión que el club ha realizado para construir un super equipo tuvo su recompensa el pasado año con la conquista de la Euroliga en París, pero este año la campana olerá a fracaso, aunque se gane la Liga después de conseguir la Copa.



La planificación de este año pasaba de manera prioritaria por alcanzar la Final Four, que se disputará en el Palau Sant Jordi, como en 2003, época de Gaspart, cuando el basquet blaugrana alcanzó allí su primera Eurioliga. Pero el Barça ha fallado y no estará en el Sant Jordi. Con el agravante de que el Madrid tiene grandes posibilidades de ocupar una de las cuatro plazas finalistas.

Es posible que fallara la organización de la sección y que sus responsables aún estén verdes en cuestiones de relaciones internacionales. Tan posible como que los jugadores no estuvieron a la altura de su prestigio y cotización y que el entrenador falló de manera estrepitosa al no saber sobreponerse a las trampas técnicas que le puso su colega Obradovic, al no encontrar soluciones tácticas para cambiar el signo de los partidos de la serie y al fiarlo todo a los triples disponiendo del juego interior más poderoso de Europa.  Fue un duelo de pizarras y Obradovic ganó ampliamente la partida. Tampoco triunfó Pascual en la faceta psicológica. No pudo jamás cambiar la dinámica perdedora de unos jugadores que salieron a la pista derrotados y que necesitaban creer en alguien que les convenciera de que podían ganar. No tuvieran a un líder tipo Guardiola al que agarrarse para superar el bache.

Sería bueno, de todas formas, que Ricky Rubio  explicara qué quiso decir cuando denunció que al Barça no se le respeta.




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