2013-06-14 09:06 FC Barcelona Por: Administrador

Arbeloa y Xabi Alonso pagarán por sus "mourinhadas"



Joan Tubau

Lo avanzó José Ramón de la Morena en El Larguero: "Casillas y Arbeloa no se hablan". El divorcio nace de la suplencia de Iker en Málaga. En aquel momento Arbeloa realiza unas declaraciones que no sentaron nada bien al capitán madridista y que posteriormente tuvieron continuidad con otras declaraciones en la misma dirección. De eso hace seis meses. Desde entonces Iker Casillas no le dirige la palabra. Recientemente, en una convocatoria de la selección, el defensa se cruzó en una escalera con el portero y le dijo que tenían que sentarse a hablar porque así no podían seguir. Casillas le dijo que sí, que en otro momento. Era una manera de darle largas. Casillas entiende que no tiene nada que hablar con él.



Arbeloa tiene la cruz del vestuario. Apostó por Mourinho desentendiéndose del interés del colectivo de futbolistas, y ahora, sin Mourinho para defenderle, le van a ajustar las cuentas. El marrón se lo va a encontrar Carlo Ancelotti, un técnico al que no le gustan los líos y que podría adoptar como una de sus primeras decisiones traspasar a Arbeloa para pacificar el vestuario.

Pero Arbeloa no es el único al que la gran mayoría de jugadores madridistas le tienen ganas por su peloteo con Mourinho. El otro es Xabi Alonso, que tampoco se habla con Casillas, aunque Florentino Pérez vaya diciendo en su tourné de entrevistas que la unidad del vestuario blanco es inquebrantable. Casillas, como capitán del Real Madrid y de la selección, terció en favor de Arbeloa y Alonso ante los jugadores del Barcelona, que son mayoría en la selección, para evitar que el ambiente de La Roja fuera irrespirable después de varias accciones antideportivas y poco profesionales que ambos protagonizaron en diversos clásicos. Los jugadores del Barcelona aceptaron las disculpas de Casillas y eso hizo posible que Arbeloa y Alonso pudieran seguir siendo convocados por Del Bosque, aunque Xavi Hernández tampoco se hable con ellos.

La pasadita de mano que ambos le hicieron a Messi en uno de los clásicos de esta temporada no ha gustado a los jugadores del Barcelona ni tampoco a Casillas, que entiende que el señorío del Real Madrid no puede depender de actuaciones como esa, con actitudes provocadoras propias de matones que ensucian la imagen del club ante el mundo entero.



Casillas entiende que ninguno de sus dos compañeros han correspondido al gesto que él tuvo quemándose por ellos para que pudieran seguir yendo a la selección evitando el plante que estaba a punto de producirse por parte de los jugadores del Barcelona. Cree que no le han correspondido como merecía y ahora está dispuesto a ajustar cuentas con ellos. El ambiente en el vestuario blanco está muy, muy enrarecido. Son las secuelas de la labor de zapa de Mourinho, que ha dejado allí un virus que Ancelotti puede cortar de cuajo. Con Arbeloa como transferible y Alonso volviendo al redil después de pedir disculpas a sus compañeros y reconduciendo su comportamiento.

Un culé radical no lo hubiera hecho mejor en el banquillo del Real Madrid.


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