2011-10-06 16:10 FC Barcelona Por: Administrador

Así es Alfredo Flórez, el amigo de Mourinho



Alfredo Flórez, de 85 años -¿a qué esperamos para dejar paso a personas más jóvenes y competentes?-, ya entró hace muchos, muchos años, en el Colegio Nacional de Árbitros como asesor jurídico de José Plaza, el hombre que durante muchísimos años se encargó de mantener a raya al Barça echando mano de los árbitros.

Con el paso del tiempo asumió la responsabilidad de imponer disciplina en el fútbol español. Entre las numerosas perlas de su currículum podemos encontrar la "singular" decisión de dejar sin sanción a Luis Figo después de una entrada salvaje al zaragocista César Jiménez. Fue tan brutal, que el jugador maño debió abandonar el fútbol. Pues bien, para el ínclito Flórez, encargado de administrar justicia ya entonces, aquella "no fue una entrada excepcional".  Entonces no actuó de oficio porque el acta arbitral no registró el incidente. Curiosamente, poco antes, sí decidió actuar de oficio para castigar una entra del sevillista Alfaro sobre Michel Salgado, casualmente jugador entonces del Real Madrid.



Flórez tomó la determinación de juzgar sólo lo que estuviera consignado en el acta arbitral. Por eso no actuó de oficio para sancionar los cortes de manga al público de Pepe en la final de Copa, como sí lo hizo, en cambio, cuando por lo mismo castigó en 1997 al barcelonista Giovanni por hacer exactamente lo mismo. Son las dos varas de medir que se emplean en los despachos de la capital del reino.

Según esa vara, cuando alguien como Sergio Ramos va a cazar a Messi y, después de ser expulsado, se va del campo agrediendo a Xavi y Puyol, se merece un partido de sanción. Bastante pena debía tener con el 5-0, debió pensar el amigo Flórez, que ha decidido imponer la misma pena a Mourinho, dos partidos, por meter en el dedo en el ojo a Vilanova que a Luis García, el entrenador del Getafe, sobre quien ha recaido el peso de la ley en todo su esplendor por atreverse a decir en el Bernabéu, y en pleno atraco perpretado sobre su equipo: "!Qué vergüenza!", como cuando entrenaba al Levante ante el Madrid, que se le ocurrió decirle al árbitro: "Eso es gol". Dos partidos más. Eso es la justicia que administra en la sombra el Real Madrid a través de un comité que el año pasado, por medio de un tal Rafael Alonso, propuso inhabilitar a Guardiola de dos a cinco años por cometer el "delito" de decir que el árbitro, Gómez Clos, mentía en la redacción de su acta.

Eso sí que era gravísimo.



 

 


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