2012-01-28 21:01 FC Barcelona Por: Administrador

"Asesino", no. "Puta Barça y puta Catalunya", sí.



Y en el fondo tienen razón. Teixeira se hizo el sordo al no reflejar en el acta que Mourinho le llamó "sinvergüenza" con nocturnidad, premeditación y alevosía, esperándole en el parking del Camp Nou para descargarle en la cara toda la bilis que acostumbra a llevar dentro. También se hizo el sordo con los comentarios de Casillas, reconocidos por el propio jugador, en los que le invitaba a fumarse un puro e irse de fiesta con los jugadores del Barça para celebrar su victoria. También se hizo el sordo y el ciego con los gestos y las frases que Sergio Ramos y Pepe le dirigieron a lo largo del partido, de la misma manera que ignoró las protestas continuadas de los jugadores blancos, que ya no merecen sanción de ningún árbitro de tan habituales que llegan a ser.

Hasta aquí, nada nuevo en la viña del señor. Lo que sorprende es la alta sensibilidad que el diario Marca muestra con la decisión del público del Camp Nou de hacerle pagar a Pepe por su pisotón a Messi con gritos de "asesino, asesino" ante la impotencia causada por un Comité de Competición que en lugar de velar por la deportividad encubre la violencia de manera descarada para favorecer una vez más los intereses del Real Madrid. Puede leerse en Marca: "Teixeira Vitienes tampoco recoge en su escrito arbitral nada al respecto de los gritos de "¡asesino, asesino!" que se escucharon desde la grada del Camp Nou contra Pepe en distintos momentos del encuentro. Esto implica que tampoco habrá sanción alguna contra el Barcelona, pese a que el código disciplinario tilda este tipo de actuaciones como muy graves. Ahora sólo falta saber si dichos gritos sí han quedado reflejados en el informe del coordinador de seguridad de la Policía. En ese caso, podría ser motivo de análisis en la próxima reunión de la Comisión Nacional Antiviolencia. De lo contrario, la polémica del Clásico quedará en nada".



Tendría gracia que la Comisión Antiviolencia, que aplaude con su silencio el comportamiento salvaje de un jugador del Real Madrid o la actitud provocadora y pendenciera de un técnico, entrará en este tema. Tendría gracia que interviniera dicha comisión de inútil eficacia o incluso la policía, más que nada porque en el Bernabéu es habitual escuchar cánticos proferidos a coro por una amplísima minoría, y aplaudidos por la inmensa mayoría, en los que entre otras lindezas se dice: "Puta Barça, Puta Catalunya" o "Ser del Barça es ser un subnormal" o "Puta Shakira" o se canta el himno del Barça añadiendo al final la palabra "mierda".  O "Pepe, mátalo", que posiblemente contenga una carga de violencia mucho mayor que el simple improperio de "asesino, asesino". Por lo visto, lo de "asesino, asesino" dirigido a un personaje de anómalo comportamiento es un hecho gravísimo. Ahora bien, ofender al Barça, a Catalunya o a personas relacionadas con el Barça, incluso a un sector desfavorecido de la sociedad que nada tiene que ver con el Barça o el Madrid o incitar a matar a alguien que no rige bien sus actos, no merece mayor atención. Son las varas de medir que se emplean en Madrid, las mismas varas que un día maquinaron la invención del villarato como fórmula mágica para disfrazar las miserias del Real Madrid desviando la atención hacia otro sitio.

Seamos serios. Se entiende que la prensa de Madrid tenga interés en echar porquería contra el Barcelona. Se entiende que no es lo mismo vender un babero del Madrid cuando el equipo de Mourinho gana que un pañuelo para enjugar las lágrimas y los mocos cuando pierde. A la prensa de Madrid le interesa que gane el Madrid porque le rinde más comercialmente, pero no es de recibo buscarle las cosquillas al Camp Nou mientras nos hacemos los sordos con lo que se canta en el Bernabéu. Y no sólo cuando el Barça se presenta allí para pasarle la mano por la cara, sino siempre. En todos los partidos es habitual escuchar insultos generalizados contra el Barça y Catalunya, algo que no ocurre en el Camp Nou, en donde estos hechos, siempre reprobables, solo se dan cuando aparece el Madrid puntualmente y hay un motivo que lo justifica. Porque se entenderá que Pepe se gana a pulso con sus actos la repulsa no sólo del barcelonismo, sino de cualquier amante del deporte en estado puro.

Si quien debería llamarle la atención para que se comporte como una persona civilizada no lo hace, no hay que sorprenderse luego de que sea la propia sociedad quien le reproche las anomalías de su conducta.




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