2012-10-01 14:10 FC Barcelona Por: Administrador

Así, así, así gana el Real Madrid



Mientras el entorno mediático que envuelve entre algodones a Florentino Pérez para que el proyecto de Mourinho concluya en algo positivo no ha dudado en responsabilizar a Mateu Lahoz, el árbitro amigo de Mourinho, de la victoria del FC Barcelona en Sevilla, apenas 24 horas después Ayza Gámez, el árbitro del Real Madrid-Deportivo, ha sonrojado a toda la Central Lechera, a quienes aún quieren hacer creer al prójimo que el Barça está a ocho puntos del Madrid por culpa de los árbitros. Efectivamente, si no fuera por los árbitros la diferencia sería mayor. Sólo la clase arbitral es capaz de aupar al Madrid. Al Barça no lo pueden frenar porque va lanzado.

Hoy, sin ir más lejos, el primer gol del Real Madrid lo ha marcado el propio árbitro, Ayza Gámez, señalando un penalti que sólo ha existido en su imaginación. En lugar de sacarle tarjeta amarilla a Di María, el jugador más antideportivo y cuentista que milita en el fútbol español, prefirió tragarse la mentira y poner su granito de arena en la reacción de un Real Madrid que por sí sólo no parecía capaz de encontrar el camino para remontar un partido que se le había puesto cuesta arriba.



Y luego, consumado el penalti para que Cristiano pueda seguir sumando en la lucha por el pichichi a base de penas máximas de pena -y valga la redundancia-, ha dado por bueno el tercer gol del Real Madrid, de Cristiano Ronaldo -qué casualidad- sin caer en la cuenta de que Higuaín estaba en fuera de juego en dos ocasiones diferentes en la misma jugada. Luego, en el 4-1 de Pepe se produjo otro claro fuera de juego de Benzemá, que no era posicional porque acompañana la jugada hasta las misma narices del portero.

Más tarde se produjo una mano de Xabi Alonso dentro de su árera formando parte de la barrera madridista en un golpe franco lanzado por el Deportivo. Lógicamente, si la mano en el área es de un madridista, por definición es involuntaria. Lo po0ne en el reglamento que leen los árbitros antes de pitar al Madrid. Como involuntaria fue la mano posterior del tolosarra, que debió haberle significado la expulsión. No vio tarjeta ni en la primera ni en la segunda mano.

Es muy fácil convertir en mano voluntaria lo que es un rebote, como pasó con Thiago. Más difícil es convencer al mundo de que el Madrid gana por las buenas. Pero lo intentan y están en ello. El árbitro de esta noche, Ayza Gómez, tenía tan claro que las manos del Madrid eran voluntarias y no merecedoras ni de señalización ni de sanción como que las manos del Deportivo eran malintencionadas. Por eso no dudó en señalar un segundo penalti contra el Deportivo por un centro al área de Kaká que rebotó en la mano de Evaldo, que se fue para atrás empujada por el balón sin ni siquiera desviar su trayectoria. Hasta Kaká le pidió perdón al deportivista por la injusticia arbitral. Pero no hay nada que hacer cuando se trata de jugar en el templo sagrado de este Madrid "imperial" que no gana si no le echan una mano. Y nunca mejor dicho. Luego hubo un gol anulado a Camuñas por un fuera de juego discutible que al menos fue oportuno, porque impidió pitar un claro penalti de Varane sobre un delantero del Madrid. Aunque tratándose del Real Madrid nunca existen penaltis claros en su área.



Conclusión: dos penaltis que no eran y dos goles en fuera de juego. Si existiera justicia en el fútbol español, el partido tendría que haber acabado en empate. Miedo dan estos árbitros. El clásico puede convertirse en el escándalo más grande de la historia del fútbol mundial. Lo de Benquerenza con el Inter de Mourinho ante el Barça puede quedar en nada comparado con la que se avecina. Más que el Madrid, lo que da miedo es el equipo arbitral, en concreto el único que no va de blanco. Ese es el mejor jugador blanco. Hoy lo ha sido.


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