2017-04-15 16:04 FC Barcelona Por: Administrador

¡Así, así, así gana el Madrid!



Fede Peris Cuando un equipo sabe que va a jugar con doce jugadores y con inmunidad diplomática cuando los diplomas los reparte el árbitro, todo es mucho más sencillo. Hasta se puede jugar con los suplentes sabiendo que el árbitro echará un cable para que el resultado sea favorable. Eso es lo que ha pasado hoy en Gijón, en donde el público de El Molinón ha acabado cantando lo de "Así, así, así gana el Madrid". Un cántico que nació en Gijón hace más de treinta años y que se escucha ya en todos los campos de España. Convenía que Neymar no juegue el clásico y no lo jugará. Le convenía al Real Madrid. Convenía que Nacho juegue el clásico y lo jugará. Neymar aplaudió al árbitro en Málaga y le cayeron tres partidos. Nacho ha hecho hoy tres entradas de amarilla, al margen de sus constantes protestas, pero no ha visto la quinta amarilla que le impediría jugar ante el Barcelona cuando el Madrid tiene a Pepe y Varane lesionados. Así gana el Madrid la Liga. Cuando peor lo tenía el equipo de Zidane, un balón colgado sobre Morata acaba en gol. No importa que para aclararse el remate Morata empujara y se sacara de en medio a un defensor del Sporting. No importa. Porque lo que de verdad importaba hoy era que el Real Madrid ganara. Y el árbitro lo ha entendido a la perfección con un sibilino arbitraje que ha llenado de indignación a El Molinón y de euforia al madridismo.

Un fondo de armario apolillado

Este fondo de armario apolillado del Real Madrid ha necesitado del árbitro para ganar a un equipo condenado al descenso porque, salvo Isco, el culé enmascarado, reinaba la mediocridad en la alineación presentada por Zidane. Pero cuando el mejor jugador del Real Madrid es el árbitro, todo es más sencillo. Una tangana organizada por Morata acaba con tarjeta para Lillo. Ramos se ha pasado al partido amenazando a los rivales y al propio árbitro, pero no pasa nada, su camiseta le confiere inmunidad. Estaba Florentino Pérez en el palco y no era cuestión de disgustarle. Así se escribe la historia de esta liga adulterada. Hace ya más de treinta años que se canta en todos los campos de España el "así, así, así gana el Madrid". Por algo será. Ni siquiera el burdo intento del aparato de propaganda formado por los gaiteros permanentemente arrodillados de la prensa madridista ha podido poner sordina al cántico. Ni con el invento absurdo y ridículo del "villarato" lo consiguieron. Porque el Real Madrid gana así. Todos lo sabemos. Y más cuando en ocho años sólo ha ganado una Liga. Había que hacer algo. Y donde no llegan los jugadores, ahí están los árbitros, para allanarle el camino al Madrid y sembrar de minas el del Barcelona.  Y la cruda realidad es la que es. Este fondo de armario del Real Madrid, en donde sólo luce Isco, no sería nada sin los árbitros. Y Fernández Borbalán ha sido el mejor jugador del Real Madrid. Como siempre. Y ahora llega el clásico, con el árbitro que le robó dos puntos al Barça en Sevilla ignorando un gol como una catedral de Suárez. ¿Alguien puede dudar de que también el clásico será una tomadura de pelo del árbitro? Al tiempo. Se masca una merienda de blaugranas con el árbitro como verdugo.

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