2012-02-13 15:02 FC Barcelona Por: Administrador

¡¡¡Así gana el Madrid, así!!!



22 jornadas, 10 penaltis. Casi un penalti cada dos partidos. Al Barça sólo le han pitado 3 y han dejado de señalarle 9. Pero cuando se trata del Madrid, los árbitros tienen muy buena vista. No se les escapa una. Y hoy, el Madrid-Levante, no podía ser una excepción. El responsable ha sido, Undiano Mallenco, uno de los árbitros favoritos de Mourinho, por eso le han designado para el partido del Real Madrid, para que Mourinho esté contento y pueda seguir aspirando a ganar la Liga sin vergüenzas y con trampas, como le gusta a él.

Si al Barça le robaron la cartera en Pamplona, en Madrid le ha tocado al Levante ejercer el papel de víctima. Una más de las muchas víctimas que van dejando los árbitros en el camino que conduce al Madrid al título de Liga por real decreto, porque este año toca. Y contra eso no se puede hacer nada. Undiano Mallenco es el árbitro de la final de Copa, el único partido que, entre diez disputados, ha sido capaz de ganar Mourinho al Barcelona. El mismo que ignoró en el acta los mil y un incidentes que se produjeron en aquella final de la vergüenza en la que también hubo necesidad de recurrir a las trampas para que el portugués que manda en el Madrid fuera feliz.



La Liga de la Vergüenza pasará a la historia por la torpeza de los árbitros para ver lo que sucede en las áreas contrarias del Barcelona y por la facilidad para señalar penaltis a favor del Madrid y expulsar a jugadores contrarios. La Liga de la Vergüenza es la que permitirá a Cristiano Ronaldo batir todos los récords goleadores. Con asistentes de tanto nivel, no es extraño que diez de sus goles hayan llegado de penalti. Su juego no le da para elaborar jugadas y culminarlas con goles, pero sí sabe rematar los pases de gol que le dan los árbitros. Nada menos que 10 goles en 22 jornadas se los han regalado los árbitros. Y luego, claro, ante un rival en inferioridad numérica, todo es más fácil y así puede ampliar su cuenta con esos golitos de pacotilla en los que sólo tiene que empujar la pelota al fondo de la red sin apenas oposición de un rival mermado en efectivos. Y entonces, con el partido ya resuelto y el rival hundido por el trabajo del árbitro, se atreve a hacer posturitas y a probar el disparo aprovechándose de la desesperación de un rival que ya ha tirado el partido.
 
No vale la pena que el Barça pierda el tiempo en esta competición. Llegará un momento en que si el Real Madrid necesita que le piten cinco penaltis en un partido, lo tendrá. Y si precisa que le expulsen a cinco jugadores contrarios, lo disfrutará. Así se escribe la historia de esta liga adulterada y falseada por la clase arbitral. Mourinho ya no llora. Ha conseguido su objetivo. Pero no le da vergüenza. A él ya le gusta ganar así, con trampas.

Deja tu Comentario