2012-08-30 18:08 Real Madrid Por: Administrador

Así logró el Madrid el cambio de ciclo ante el Barça



  • El Barça dominó el panorama futbolístico europeo en base a un sistema que se sustenta fundamentalmente en la posesión del balón y la presión alta para recuperarlo rápidamente y en situaciones muy ventajosas. El aprovechamiento de los espacios y las transiciones rápidas le hicieron ser un equipo tremendamente complicado de defender. Sin embargo, el Madrid ha demostrado tener la solución a esa amenaza: Adelantar la defensa y apretar al máximo en la salida del balón culé, incluso cuando son los centrales o el portero quienes lo sacan jugado.
 
  • De este modo, se asegura no sólo la posibilidad de recuperar más balones y en posiciones mucho más adelantadas de las que suele ser habitual (normalmente los equipos que juegan contra el Barça recuperan casi en su área, por lo que es muy difícil salir), sino que aunque no se recuperen, obligan al Barça a realizar un esfuerzo sobrehumano para salir de esa línea de presión y alcanzar el campo contrario y limítan su nivel físico y de posesión, su verdadera amenaza. La única posibilidad de hacerle daño al equipo blaugrana es quitándole el balón el mayor tiempo posible.
 
  • Obviamente, un esfuerzo de presión e intensidad así es imposible de mantener durante noventa minutos. Esto lo sabe Mourinho, que en sus tres años al frente del Madrid ha ido evolucionando para diseñar un sistema que ha ido incrementando las líneas adelantadas durante los Clásicos, pero combinando esto con fases de los partidos en los que el equipo regresa a posiciones más defensivas. Esto es un riesgo porque le da el balón al Barça, pero de mantener el equipo adelantado todo el partido se corre otro riesgo, el de llegar a la mitad del segundo tiempo con unos jugadores exhaustos físicamente, que ya no puedan mantener la misma presión y dejen espacios. Multitud de equipos han apostado por esto y han aguantado estoicamente durante 60 o 70 minutos para luego caer goleados al final. Esto hace letal al Barcelona. Hay que saber contemporizar, aunque a la grada no le guste.
 
  • Juntar las líneas y detener a Messi, Xavi e Iniesta. Además de la presión, sea metido en su área por presión culé o intentando robar el balón cerca de Valdés, el Madrid ha aprendido a juntar las líneas mejor que nadie frente al Barça. Los jugadores ya conocen perfectamente las habilidades de los centrocampistas azulgranas, su capacidad para salir de la presión en dos o tres toques y plantarse en el área de Iker con tan sólo unas cuantas paredes. El mejor modo de desactivar ese juego asociativo es juntando bien la defensa, el centro del campo y a los hombres de arriba, no dejando un sólo espacio y procurando anular al auténtico motor del equipo catalán: Xavi, Iniesta y Messi. Si el balón pasa poco por los pies de estos tres hombres, el Barça es muchísimo menos Barça. Ayer se pudo ver, por ejemplo, cuando hasta tres jugadores acudían a presionar a Xavi para no dejarle darse la vuelta o cuando Messi recibía muy lejos del área contraria y sin espacio para correr.
 
  • Mourinho y los jugadores también se han dado cuenta de lo mucho que significa asestar golpes psicológicos a su rival y aprovechar al máximo las ocasiones. En 5 de los últimos 6 Clásicos el Madrid empezó ganando, síntoma de que el equipo merengue iba estando cada vez más cerca de su rival, al que cada vez le ha costado más y más no sólo ganar, sino "domar" a los blancos.
 
Todo esto, unido a una envidiable tenacidad, ha convertido al Madrid en una máquina de presión y ataques relámpago que el Barça no sabe contrarrestar. No está acostumbrado el equipo ahora de Vilanova a no dominar los partidos como le gusta y a tener que achicar atrás cuando pierde el balón, defendiendo a hombres tan rápidos como Ronaldo, Higuaín, Di María o Benzema. El Barça, además, ha ido perdiendo fuelle competitivo con el paso de las temporadas, como es lógico y normal. El pasado curso se vio superado en la Liga y rubricó su fatiga cayendo contra el Madrid en casa. También se pudo ver ayer. En la ida no fue capaz de ganar más que por 3-2 a un equipo blanco aún casi en pretemporada y en la vuelta recibió la mayor paliza futbolística que se recuerda últimamente en el primer tiempo. Y no defiende igual, pues ha encajado goles en todos los partidos celebrados hasta ahora, algo que también está notando. El cambio de ciclo es un hecho.

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