2015-09-13 18:09 FC Barcelona Por: Administrador

Toda la verdad sobre la suplencia de Messi en Madrid



Óscar Fanjul

Después del incendio que generó Luis Enrique el pasado mes de enero en Anoeta dejando a Messi en el banquillo después de regresar de Argentina de sus vacaciones de Navidad, los buscadores de sangre esperaban que la presencia de nuevo del crack argentino en el banquillo del Calderón derivara en un terremoto irreversible en el Camp Nou. Nada más lejos de la realidad. Luis Enrique y Leo Messi se las tuvieron en su momento tras lo de Anoeta y ambos sacaron de la situación las conclusión oportunas.



En cuanto Messi llegó a Barcelona una vez liquidados sus dos compromisos con la selección argentina, se comunicó con Luis Enrique y éste le hizo un dibujo de la situación convenciéndole de que no debía saltar al césped del Calderón como titular. Y Messi lo entendió. El técnico le recordó que sus compañeros habían preparado el partido durante la semana y que el bien del colectivo estaba por encima del suyo individual. Por otra parte, el hecho de que solicitara un permiso por le nacimiento de su hijo el viernes, le impidió tomar parte en el único entrenamiento que podía hacer antes del choque ante los colchoneros.

Leo le dio la razón, le dijo que no sería justo para sus compañeros que él saliera como titular sin haber dedicado un solo minuto a la preparación del choque. Pero le dijo a Luis Enrique que no le importaba quedarse en el banquillo y le rogó que le incluyera en la lista de expedicionarios porque quería compartir desde el banquillo el esfuerzo de todo el equipo y se ofrecía a ser utilizado si las circunstancias lo requerían. El técnico, que mantiene ahora una relación idílica con la estrella, quedó emocionado por la excelente predisposición de la gran estrella del equipo y le hizo caso. Y premió su buena voluntad con media hora de juego que resultó decisiva. Antes, en el vestuario, había hablado con Leo advirtiéndole de que si no se notaba con fuerzas prefería que no jugara, que el Barça necesita a Leo durante toda la temporada y que no se podían correr riesgos sobre su condición física. Prefería perder un partido sin él antes que perderle a él durante un tiempo. Y Leo le respondió a Luis Enrique: "tranquilo, míster, cuente conmigo, no se arrepentirá". Dicho y hecho.

Y sus compañeros no sólo no se molestaron porque Leo jugara sino que le agradecieron al término del partido su valiosa contribución al juego del equipo en el Calderón.



Luis Enrique y Messi están viviendo una auténtica luna de miel.


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