2012-01-09 02:01 FC Barcelona Por: Administrador

Atraco a mano armada al Barça en Cornellà (1-1)



Está escrito que la Liga no debe ser para el mejor, para el equipo que bajó los humos al madridismo con una lección en el Bernabéu. Este año toca blanco. Son ya demasiadas canalladas las que ha sufrido el Barcelona esta temporada como para pensar en accidentes. Una vez sí puede parecer un accidente. Pero ya llevamos muchas, demasiadas. Hoy, en Cornellà Turienzo ha demostrado tener una vista de lince para ver una mano de Messi en el gol anulado a Cesc. Muy bien Turienzo, ahí. Pero esa vista la ha perdido por el camino cuando en el tiempo de prolongación Raúl Rodríguez ha desviado con el brazo un disparo de Pedro que podía haber significado el 1-2. Messi vio tarjeta por tocar el balón con la mano y el árbitro anuló el gol. Raúl no vio tarjeta y, por supuesto, no hubo penalty. Son las dos varas de medir: la que perjudica al Barça y la que beneficia a sus rivales. En el fondo, es lo mismo. El objetivo perseguido es igual.

Pero el recital de Turienzo no acabó ahí esta noche. Su arbitrtaje sibilino -insistimos, tenía que parecer un accidente- se encargó de abortar las acciones más peligrosas del Barça aplicando su reglamento. Cortó dos jugadas que hubieran dejado a Messi solo delante del portero inventándose dos fueras de juego que sólo existieron en su imaginación. Escandaloso. Vergonzoso. Inadmisible. El Barça no puede quedarse de brazos cruzados mientras el Madrid sigue llorando y predisponiendo a los árbitros a su favor señalándole penaltis que no existen o no viendo manos de sus jugadores en el área, por ejemplo. El presidente del Barcelona tiene que hacerse valer y exigir que se haga justicia en un campeonato que ya hace tiempo que empieza a estar adulterado.



Al margen del robo, que lo ha sido y con letras mayúsculas, también es cierto que el Barça no ha estado a la altura de lo que se esperaba de él. Teniendo en cuenta la entidad del rival, a poco que hubieran estado entonados los hombres de Guardiola, podían haber repetido la manita del año pasado, pero esta vez la presión fue menos intensa y pronto se conformaron con la ventaja inicial conscientes de que con poco esfuerzo podrían ampliarla. Con lo que no contaban era con un árbitro que viajó a Cornellà dispuesto a amargarles la noche y a privarles del resultado que merecieron por su juego.

Por lo demás, lo de siempre. Público maleducado. "Puta Barça" fue la expresión más coreada en la grada. Con esto está dicho todo. Ese es el nivel de esta gente, que celebró el empate como si se les hubiera aparecido la Vírgen María. Después de no perder con el Barça ya pueden bajar tranquilos a Segunda. La temporada está cubierta. Enhorabuena, y que les aproveche.


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