2017-04-18 21:04 Cristiano Ronaldo Por: Administrador

Atraco al Bayern en el Bernabéu: "Robar, sólo robar"



Fede Peris Lo de siempre. El guión no cambia desde la primera Copa de Europa que ganó el Real Madrid. Siempre igual. A las nueve menos cuarto había hoy sesión de atraco en el Bernabéu. Estaba escrito. Iba a ganar el Real Madrid. No podía ser de otra manera. Y ha ganado de esa forma que a Jose Mourinho le produce vergüenza. El Bayern de Múnich ha sido atracado en el Bernabéu y masacrado en la eliminatoria por los árbitros. Una vez más, el mejor jugador del Real Madrid ha sido el árbitro, y ha sido el árbitro, y sólo el árbitro, quien ha hecho posible que a estas alturas el Real Madrid esté clasificado para las semifinales de la Champions League. ¡Que le envien un jamón! O unas bolsas con pins, bolígrafos y llaveros del Real Madrid. Se lo ha ganado.  

Cristiano: dos goles fraudulentos y el golazo de la noche no ha sido suyo

Mañana el diario Marca no exigirá a la UEFA en su portada que envíe a la nevera a Víctor Caçai, como hizo con el árbitro del Barça-PSG. Callará, como hace siempre en estos casos, y hablará de proezas, de gestas ficticias, de mentiras que su público ya está acostumbrado a tragarse. Puro marketing. Hat trick de Cristiano Ronaldo con dos goles en fuera de juego. Suficiente para que siga pavoneándose y chuleando con eso de que "he tapado bocas, soy muy bueno, el más guapo, más rico y más bueno del mundo... y el más seguido en google". Es así de chulito. Y lo de hoy le servirá para sacar pecho, crecerse  y cerrar bocas, como dice él, con dos goles fraudulentos -ya está acostumbrado a eso desde que viste de blanco- y con la vergüenza de que el golazo de verdad de la noche lo marcó Asensio. Los suyos no tuvieron más mérito que aprovecharse de la complicidad del árbitro y empujar el balón. Pero suficiente para venderlo como leyenda histórica. Suficiente para volver a exigir para él el Balón de Oro. La gran mentira ha quedado hoy al descubierto de forma descarnada.

Vergonzoso: Más de una hora jugando contra diez

El Real Madrid le ha ganado la eliminatoria al Bayern Múnich jugando durante más de una hora contra diez. Eso que tan poco gusta cuando le sucede al Barça ha llenado de honda satisfacción hoy al madridismo vociferante. Y el público cantaba al final lo de "reyes de Europa" y entonaba los "olé y olé" en cada pase madridista ante un rival en inferioridad hundido por el árbitro, que no por el contrario. Seguramente lo de los "olés" del Bernabéu iban dedicados al árbitro por conceder a su equipo dos goles en fuera de juego, por echar del campo a Arturo Vidal en una acción en la que va limpiamente a por el balón y lo toca, y por perdonarle a Casemiro el repertorio de fechorías que ha exhibido durante 120 minutos. Si Casemiro hubiera vestido hoy otra camiseta, habría sido expulsado a los 15 minutos. Pero iba de blanco y eso pesa. Los hilos se mueven en ese palco en España y también en Europa. De escándalo en escándalo. De robo en robo y tiro porque me toca.

"Robar, sólo robar"

Así gana el Madrid. Otra vez. El Bayern no mereció la persecución vergonzosa del arbitro y se va a casa con a sensación de haber sido atracado a punta de pistola. Lo bueno que tienen estos partidos es que los ven en el mundo entero y que, por ejemplo en Alemania, ahora entenderán por qué el barcelonismo está que trina con los árbitrajes en España favorables al Real Madrid. Hasta puede servir para generar una ola de solidaridad con el Barça. Todos unidos por el enemigo común. Como diría, y muy bien dicho,  Cristiano Ronaldo refrendándolo con un gesto manual: "Robar, sólo robar". Mucho hablar de Ovrebo, pero la historia del Real Madrid está repleta de atentados arbitrales contra los rivales. La historia en blanco y negro. Y la historia en color. Y es que la vida sigue igual en el Real Madrid. Nada ha cambiado. Los del Bayern hoy lo han entendido todo y han vuelto para casa sin cartera. Alguien se la ha robado entre olés.

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