2011-05-29 17:05 FC Barcelona Por: Administrador

Barça: Rey de España y emperador de Europa



A Wembley llegaron los dos mejores. Sin tonterías ni palabrerías, simplemente dispuestos a medir sus fuerzas sobre el terreno de juego. Y ahí nadie, ni siquiera el Manchester United, puede con este Barça. Ni cuentos, ni teatros, ni provocaciones, ni patadas, ni quejas ni llantos, ni riegos ni malas hierbas... Esos detalles solo se dan cuando Mourinho está presente. Pero Mourinho, esta noche, ni estaba ni se le esperaba. Seguramente pasó la noche en el sofá de su hogar viendo La Noria de Tele 5, porque sigue sin estar preparado para ver al Barça ganar. Ni sabe ni quiere. Y más desde que le enseñaron lo que es un 5-0. Y tiene para rato. Porque el ciclo blaugrana no sólo no se extingue sino que va a más y no se le ve el final.  En Wembley sólo hubo fútbol. Por eso el nivel de juego fue altísimo. Posiblemente ha sido la mejor final de la Champions League en mucho tiempo.

El Manchester no quiso parecerse al Real Madrid, renunció al juego mezquino y ruín y plantó cara al Barcelona desde el primer minuto. Y eso hay que agradecérselo. Se enfrentaron los dos mejores y ganó el que más lo mereció. Y Guardiola ya tiene La Décima. En tres años ha ganado tantas copas de Europa como Mourinho en toda su carrera. Y ya va por su décimo título. 3-1. Marcaron los tres de delante, la MVP del FC Barcelona. Y lo celebraron por todo lo alto, con el bonito detalle de permitir a Abidal recoger la copa. Estos chicos son muy buena gente, por mucho que desde Madrid quieran distorsionar su imagen. Afortunadamente, ayer no había Pepes, ni Arbeloas ni Marcelos delante dispuestos a estropear el espectáculo para convertirlo en una batalla campal o en un teatro de simulaciones. Sólo había futbolistas. Muy buenos, sí. Por eso el Manchester es el segundo mejor equipo de Europa.



Aunque Mourinho siga fiel a sus tonterías, lo cierto es que esta noche el árbitro tampoco fue propicio al Barcelona. Una mano de Evra dentro del área con el 0-0 no fue señalada. Luego el árbitro Kassai compensó no señalando otra de Alves en el área blaugrana. Pero es que el gol del Manchester United llegó precedido de un clarísimo fuera de juego de Giggs más claro que el que vio el árbitro en la final de Copa de Valencia. Pero es igual. El Barça puede hasta con los árbitros. Es tanta su superioridad que hasta puede sobreponerse a los errores arbitrales sin necesidad de protestar, levantar los brazos, intimidar y provocar... Es otro estilo, sí.

Primero Pedro, luego Messi y finalmente Villa. Toma, toma y toma... Dedicados los tres a los que prefieren vivir en la mentira sin reconocer los méritos del mejor equipo de Europa. Capítulo aparte merece Leo Messi, el MVP de la final y pichichi de la Champions. Un laurel más para su palmarés. Ya lleva tres copas de Europa y sigue empalmando títulos, porque la Supercopa de Europa y el Mundialito vuelven a esperar a los blaugrana. Leo estuvo inmenso, como siempre en los grandes acontecimientos. No se trata de marcar goles, sino de marcar la diferencia. Y Leo eso lo hace mejor que nadie. Marcó su golito. para que no se diga, y le dio a Villa el tercero. Así es Messi. Y , además, compensó a los aficionados que pagaron los desorbitados precios que marca la UEFA con varias jugadas que sólo están a su alcance. Quien a estas alturas siga todavía dudando de Messi es que sigue dudando del fútbol. El tercer Balón de Oro le espera a este futbolista que sabe lo que es jugar en equipo y que entiende que su lucimiento no pasa por eclipsar a los demás sino por hacer grandes a quienes le rodean, aprovechándose además de lo que mucho de bueno que tiene a su alrededor.

El partido fue un festival blaugrana. De principio a fin.  Más oportunidades de gol, más disparos, más corners, más posesión de balón, más... ¡fútbol! Era la final soñada de Platini y ni Manchester ni Barça decepcionaron. Cuando dos equipos quieren jugar y se dedican a jugar exclusivamente, el espectáculo sale ganando. Y sí, el Manchester acabó jugando con 11. Y acabó con 11 sencillamente porque nadie mereció ser expulsado. A nadie le empujaron a buscar la roja. Al final, los ingleses reconocieron el justo triunfo barcelonista y en plena celebración de la victoria se accionaron los aspersores. ¿Y qué? ¿Vamos a montar un drama ahora por eso? Dejemos a Mourinho que se entretenga con esas tonterías, que el barcelonismo tiene otras cosas de qué ocuparse, como por ejemplo en la tarea de asimilar que su equipo es el mejor de Europa, que el ciclo sigue vivo, que la hegemonía va para largo y que da gusto jugar a fútbol y enfrentarse a grandes equipos cuando no está por medio nadie dispuesto a crispar el ambiente con chorradas. ¿Será necesario explicarle ahora a Mourinho, que a veces parece corto de entendederas, por qué el Barça es campeón de Europa?



El Barça es campeón de Europa. En su victoria no hay trampa ni cartón. Todos sus goles, legales. Sin expulsados. Sin penaltíes. Campeón, con todas las de la ley. Ante un gran rival, ante el segundo mejor equipo de Europa. El Barça vive su edad de oro y el fútbol le tiene que agradecer su apuesta por el buen gusto, la calidad, la técnica, la triangulación... ese fútbol que, además, es campeón de Europa y del mundo de selecciones. Sin embargo, el Barça tiene una ventaja sobre la selección española. Tiene a Messi. El mejor futbolista de todos los tiempos sólo podía pertenecer a un equipo como este Barça, el mejor equipo de fútbol que ha visto el mundo desde que es mundo.

Así se escribe la historia. Con Ligas y Champions. Aunque existen otras lecturas, por supuesto, las que disfrutan con copillas y pichichis. Adelante, todo el mundo tiene derecho a ser feliz a su manera. Claro que sí. Hay que entender que para algunos un plato de lentejas pueda ser tan bueno o mejor que una mariscada. Y lo de esta noche ha sido una mariscada de las buenas.


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