2013-12-12 09:12 FC Barcelona Por: Administrador

"¡Barça, sí. Rosell, no!". El Camp Nou avisa al presidente



Joan Tubau

"Barça, sí. Rosell, no". Este es el mensaje que ha empezado a extenderse en las redes sociales y que anoche llegó al Camp Nou, en el transcurso del Barça-Celtic. Los gritos, que procedían de la primera gradería del Gol Sur, se oyeron por todo el estadio y se repitieron dos veces. Una en la primera mitad y otra en la segunda. Es un aviso. Un serio aviso para una junta directiva que está decepcionando a los suyos.



Los aficionados barcelonistas están con la mosca detrás de la oreja por ese interés tan particular que muestra Sandro Rosell por llenar el Camp Nou de grúas para cambiarlo todo. Detrás de esa voluntad por remodelar el estadio o cambiarlo directamente de arriba a abajo se esconde un presupuesto de 600 millones en caso de remodelación y de 1.200 millones en caso de construcción de un campo nuevo, según informa hoy Mundo Deportivo. El socio no entiende que se deba ahorrar en fotocopias en color, que el club no sea capaz de liquidar la deuda que arrastra -con sus correspondientes intereses- de 300 millones de euros y se pueda lanzar al abordaje de obras faraónicas que sólo van a suponer incomodidades para el socio -cuatro años de obras- y la obligatoriedad de rascarse el bolsillo.

Y lo que más preocupa, viendo las contradicciones en las que entran los propios directivos del club, es que detrás de esta obsesión por hipotecar el club con obras y deudas se esconda la necesidad de vender a Messi justificando la operación con el coste de las dichosas obras del nuevo campo. El Camp Nou es uno de los estadios que la UEFA considera de "cinco estrellas" para organizar ahí finales y, aunque precise de una renovación constante, como cualquier instalación, no parece que amenace ruina ni merezca ser derrocado. El socio del Barça, que está orgulloso de su estadio, lo entiende así y sospecha que alguna motivación turbia se esconde ante tanto interés por derrocarlo o cambiarlo de arriba a abajo con una remodelación profunda.

Sandro Rosell debería tomar buena nota. Lo que empieza con tímidos gritos de "Barça, sí. Rosell, no", puede convertirse en una pañolada masiva de esas que hace años no se ven en el Camp Nou.




Deja tu Comentario