2014-12-23 18:12 FC Barcelona Por: Administrador

Bartomeu sigue la línea y los métodos de Laporta en el final de su mandato



Fede Peris
Ignasi Mestre y Albert Soler son los dos nuevos hombres fuertes en el equipo de gestión del FC Barcelona tras el fulminante despido de Antoni Rossich, el hombre a quien Sandro Rosell colocó en la dirección general del club levantando numerosas controversias por su estilo de gestión. Con ellos llegará Josep Maria Bartomeu al término de su mandato. Con ellos espera reflotar la nave para revertir la situación en el club y llegar a las elecciones con alguna posibilidad de victoria.
 
La decisión de Bartomeu de dejar su suerte en manos de sus dos hombres de confianza recuerda a Joan Laporta en 2009, cuando dejó el club en manos de sus dos validos, Xavier Sala i Martín y Joan Oliver para que hiciesen y deshiciesen a su antojo, incluso con espionajes si era necesario. Bartomeu se desmarca claramente de Rosell desactivando el rosellismo dentro del club y se aplica los métodos de Laporta. Curioso.
 
Ignasi Mestre será el nuevo director general y lo controlará todo salvo la parcela deportiva. Nacido en Barcelona, tiene 50 años y es el socio número 74.610 del club. Llegó al Barça en junio como gerente a las órdenes de Antoni Rossich para tomar contacto con el funcionamiento del club durante unos meses antes de hacerse con el mando definitivamente de la gestión global.  Es abogado y anteriormente fue director general de Dogi International, que curiosamente se encuentra en concurso de acreedores.

Mestre coordinará los departamentos Social, Económico y Financiero, Comercial, Servicios Médicos, Recursos Humanos, Jurídico, Innovación y Digital, Explotación de Instalaciones, Fundación, Márketing, Seguridad, Operaciones, Derechos Audiovisuales, Protocolo, Relaciones Públicas y Comunicación.

Y Albert Soler, antiguo secretario de estado para el Deporte, fue diputado del PSC y llega al puesto de mando después de haber sido contratado en mayo como director de relaciones institucionales, aunque de poco han servido sus excelentes relaciones para salvar el problema que el club tiene con la FIFA. Originalmente ese debía ser el plato fuerte de su actividad en el club.



El aficionado barcelonista contempla estos cambios como un más de lo mismo, pero con diferentes caras, mientras sigue sin entender que el oleaje nunca se lleve por delante a Andoni Zubizarreta como ha sucedido con otros empleados del club.


Deja tu Comentario