2012-05-11 21:05 FC Barcelona Por: Administrador

Batacazo blaugrana en la Final Four



El partido no ha tenido nada que ver con el precedente que ambos equipos protagonizaron en la final de París en 2010, época de Laporta. Entonces el Barça apabulló al Olympiakos con un contundente 86-68. Sorprende que la cenicienta de la Final Four, el Olympiakos, haya podido ganar hoy a un rival que, salvo Ricky Rubio, mantenía a los mismos hombres que saltaron al parket de París Bercy hace dos años: Navarro, Lorbek, Mickael y N´Dong. Y el mismo entrenador.

Pero éste era otro equipo. No era el Barça que estamos acostumbrados a ver. No es que los griegos hayan ganado. Ha perdido el Barça. Los puntos de Spanoulis no son excusa para un Barça que no ha sabido plantar cara, que ha ido siempre a remolque, que sólo ha apuntado un cierto poderío en el rebote, pero que ha estado desacertadísimo en el lanzamiento. Navarro no fue el líder que necesitaba el equipo. Pero no estuvo solo. Ni Mickael, ni Eidson entendieron que si están en el Barcelona es para ganar este tipo de partidos. Otros -Ingles, Wallace, Perovic o Huertas-, dejaron en evidencia a quien les trajo al Palau Blaugrana con su nula y torpe aportación..



El Barça mantenía el quinteto inicial de la final de París, pero se fue Ricky y no ha llegado un base solvente para sustituirle. Incluso se echó de menos ayer a Lakovic, despedido del club en un exceso de ligereza. No parece que la planificación de la plantilla sea la más adecuada, de ahí la humillante derrota ante el Real Madrid en el Sant Jordi en la final de Copa y este varapalo que puede afectar a la fase final de la liga, que se decidirá en los playoffs las próximas semanas.

Este equipo tiene excesiva dependencia de Juan Carlos Navarro y cuando éste juega limitado físicamente, no hay alternativas para ganar sin él, de otra manera. Los griegos marcaron bien la zona y el Barça no encontró más respuesta que el lanzamiento exterior errando un intento detrás de otro mientras Spanoulis mantenía en pie la ventaja de Olympiakos. El Barça cedió al principio un 8-0 y fue a remolque durante todo el partido, intentando remontar, pero sin conseguirlo. Spanoulis era el alma de los griegos organizando, repartiendo y anotando desde fuera. Los griegos nunca se fueron en el marcador, pero el Barça no fue capaz de ponerse por delante con solvencia. Ni siquiera sirve la excusa de los árbitros, que si a alguien no perjudicaron fue al Barça. Entre los blaugranas sólo Sada y Vázquez parecían tener las ideas claras. Poco era. Insuficiente para plantarse en la final. El Olympiakos se las verá con el CSKA porque ha demostrado ser mejor que un Barcelona que se medirá en la consolación al Panatinaikos.

Es de esperar que este resultado permita recapacitar a quienes tienen poder de decisión en la sección de baloncesto. El Barça tiene una plantilla repleta de astros muy bien pagados para que justifiquen su sueldo precisamente en este tipo de partidos. La afición estaba demasiado bien acostumbrada como para asimilar el segundo fracaso consecutivo de un equipo que lo tiene todo para ser el mejor.




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