2013-02-16 10:02 FC Barcelona Por: Administrador

Benedito reclama cordura a la junta de Rosell



Agustí Benedito, el candidato que sorprendió a todos en las últimas elecciones presidenciales por el excelente resultado cosechado en las votaciones, ha advertido a Sandro Rosell y a sus directivos de que Joan Laporta  "no cometió ningún acto fraudulento" mientras reclama el derecho de esa junta directiva a no tener que responder por los derechos de otros. Para ello ha propuesto que Rosell haga valer su vocación democrática para que sean los socios quienes decidan si Laporta debe hacer frente o no al aval de los 23 millones.

Benedito, que mantiene su costumbre de programar sus apariciones públicas a razón de dos por año, ha dicho que "el Barça vive una situación institucional muy grave”, Y recordó que la sentencia del Tribunal Supremo es “consecuencia de la Ley del Deporte de 1990, contraproducente para los intereses del Barça porque obliga a la junta directiva a avalar con su patrimonio personal el 15% de los presupuestos del club. En este caso, es una injusticia que exdirectivos deban avalar por culpa de una devaluación de los jugadores de otra junta [presidida por Joan Gaspart]. No hubo malversación ni cometieron un acto fraudulento”.

El ex candidato a la presidencia reclama a Sandro Rosell que actúe con sentido común: "Pido al presidente del Barça que deje la resolución de una decisión de tanta trascendencia en manos de los socios, en la próxima asamblea de compromisarios. Y me pongo a su lado para que lidere un movimiento para derogar la disposición séptima de la Ley del Deporte que obliga a los candidatos a avalar. Este modelo no es bueno en el Barça. No puede ser que sólo sea viable para gente que tenga 70 millones de euros. El Barça no puede ser dirigido por una élite”.

En el contencioso que separa a Rosell de Laporta, Benedito considera que no están en juego los intereses del club, sino el triunfo en una historia repleta de rencores y rencillas personales entre uno y otro: “Todo se debe a un problema personal, a una situación de mucha tensión que viene de lejos”. Y ha dejado clara su impresión de que el socio denunciante, Vicenç Pla, "me consta que está relacionado con alguna persona de la actual directiva" y ha desvelado que Laporta y los directivos afectados (Godall, Ferrer, Castro, Boix, Cubells, Yuste y Perrín) "lo están pasando muy mal". Y reclama grandeza de miras a la actual directiva, de modo que si el socio Vicenç Pla renuncia a seguir adelante, que sea la propia directiva quien rechace la ejecución de los avales por parte de los afectados.



Aparece la oposición

Y en este ambiente enrarecido generado por el odio y los rencores que separan a Sandro Rosell de los que fueron sus compañeros de viaje en la junta de Laporta y que en 2005 le invitaron a bajarse del autobús, el diario SPORT se moja a través de su director, Joan Vehils: "Poco ha tardado el excandidato Agustí Benedito en reaparecer en escena. Es cierto que se le ve poco pero lleva tiempo maquinando en la sombra. Viaja con el equipo, cena y come con peñistas y está activo en las redes sociales. En definitiva, trabaja con tiempo para las próximas elecciones. Hasta hoy, su táctica era no aparecer en público. Sin embargo, el tema de los avales le ha venido como anillo al dedo. Ayer habló sobre el tema y, eso sí, estuvo acertado: “Que se convoque una Asamblea y que decida el socio”. Perfecto, como ya hizo Rosell nada más llegar".

Como sucede con Núñez, parece que de Benedito molesta hasta que pueda respirar. A eso se le puede llamar pánico escénico. Aparece poco para no incordiar y, cuando tiene que dar la cara por un hecho puntual, lo hace con naturalidad, sin ponerse colorado, tartamudear o emplear expresiones inadecuadas. A él sí se le entiende todo. Las maquinaciones en la sombra, las conspiraciones y los golpes de estado no forman parte de su manual, aunque eso ya esté inventado en el Barça. En el Barça de Laporta, cuando quien le hacía la oposición no daba la cara y se escondía detrás de personajes-pantalla para provocar movimientos sísmicos sin necesidad de ensuciarse las manos. El Barça no puede regirse por el revanchismo, por el "ahora me toca a mí y te vas a enterar". El ambiente está demasiado enrarecido y necesita una renovación. Cada vez está más viciado. Es una pena que los despachos no estén a la altura de la excelencia insuperable que se disfruta en el terreno de juego.




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