2015-01-23 01:01 Real Madrid Por: Administrador

Bernabéu tenía amedrentado a un maoista llamado Paul Breitner



Sergio Marco

Paul Breitner, para situarnos, llegó al Real Madrid con Franco vivo y en una España en la que su condición de comunista maoista no estaba precisamente bien vista. A Don Santiago Bernabéu no le hacíoa mucha gracia, pero los técnicos le dijeron que era muy bueno y fue a por él. "Ya me encargaré yo de reconducirle", aseguran lque dijo Don Santiago los que le conocían bien. Breitner llegó al Real Madrid para acabar con la hegemonía del Barcelona de Johan Cruyff, que en su primer año en el Barça ganó su primera y última liga de los cinco años que vestiría de azulgrana. Y lo consiguió. Venía a sustitir al argentino Óscar Pinino Mas y llegaba muy crecido como campeón de Europa con el Bayern de Múnich y campeón del mundo con Alemania.



Sin embargo, Paul Breitner sabía muy bien a dónde iba cuando fichó por el Real Madrid y en los tres años que vistió de blanco se comportó con una profesionalidad excepcional. Don Santiago tenía razón. Lo recondujo por el buen camino y saboreó numerosas glorias como madridista. Pero su condición de maoista le generó algún que otro problema, de ahí que decidiera portar un arma como elemento disuasorio por si se le planteaba algún percance en su vida.

Un día, volviendo de las vacaciones para acudir a la presentación del Real Madrid, fue detenido en el aeropuerto de Múnich al serle detectada la pistola en su equipaje de mano. Entonces Breitner no poseía el permiso de armas que posteriormente le sería concedido. La cuestión es que al margen de pagar 18.000 marcos de multa (medio millón de pesetas del año 1975, una fortuna), Breitner fue retenido y no pudo tomar el avión que debía trasladarle a Madrid para personarse en la presentación oficial del equipo.

Entonces Breitner, que era muy profesional y que por nada del mundo iba a dejar de cumplir con su obligación, que en aquel caso era llegar a la presentación del Real Madrid, alquiló un avión privado, que pagó de su bolsillo -100.000 pesetas le costó, otra fortuna- , dejó a sus abogados discutiendo con las autoridades y partió pitando rumbo a Madrid, vía Dusseldorf. Cuando el equipo merengue se presentó ante la afición, Paul Breitner fue el último en llegar. Faltaba un cuarto de hora para que la plantilla saliera al terreno de juego, cuando el alemán entró en los vestuarios. Nadie sospechó que había perdido el avión desde Munich porque estuvo retenido por la policía. Todos pensaron en un retraso sin más.



El equipo se presentó ante su afición y allí estaba Paul Breitner. Nadie supo nada del incidente hasta que meses después lo confesó el propio jugador.


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