2011-12-11 17:12 Real Madrid Por: Administrador

Borbalán se siente acongojado



En resumen, fue lamentable. Estaba siendo un partido muy limpio. Sin agresiones por parte de ningún equipo y con mucho fútbol de por medio. De repente, una falta en la frontal del área del Madrid. Fue entonces cuando Leo Messi se volvió loco y empezó a increpar al colegiado, reclamándole una tarjeta para un jugador del Real Madrid. El colegiado no tenía intención de sacar una amarilla porque sí, y menos por una falta aislada. No quería romper el partido. Pero lo hizo.

Le sacó una tarjeta amarilla al argentino del Barça. Merecida, pues sus protestas eran algo desmesuradas. El partido continuó con toda la normalidad. Ocasiones para los dos equipos en un partido muy igualado. En ese momento Messi se volvió a salir del guión. Se llevaba un balón Xabi Alonso en el centro del campo y recibió una entrada durísima por detrás. Innecesaria, pues el delantero no tenía ninguna opción de llevarse ese balón. Sea como fuere, Messi realizó una entrada por detrás delante de las narices del árbitro, que en ese momento se vio envuelto por un dilema enorme. ¿Expulsar a Messi con una segunda tarjeta amarilla por esta feísima entrada después de haberle enseñado la primera por protestar? En segundos decidió lo que para él era correcto. Le dio un aviso y punto.



   En realidad era correcto sólo para él, porque en el reglamento aparece todo lo contrario. Y Messi lo sabía. El jugador debió ver la segunda amarilla y punto. El mismo jugador en cuanto realizó la acción se dio cuenta de lo ocurrido y lo que podía acarrear, por eso levantó el brazo inmediatamente pidiendo perdón. Pero no a Alonso, al árbitro.

   El caso es que Messi debió ser expulsado. Y si no, que Borbalán no le hubiera  enseñado la primera amarilla. Si cometió un error no debería haberlo pagado con el madridismo ni con el conjunto blanco. Una vez más el colegiado se cargó el clásico. Y ya van unos cuantos. Parece como si Borbalán estuviera jugando el partido porque la primera tarjeta se la saca a Messi cuando le protesta, y la segunda se la perdona cuando el argentino le pide disculpas a él. Increíble.



 

 


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