2014-03-25 16:03 Real Madrid Por: Administrador

Busquets, el enemigo público número uno del Real Madrid



Carlos Muñiz

Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo pactaron en la ducha del vestuario, tras la disputa del clásico, comparecer ante los medios de comunicación para enviar un mensaje de hastío hacia la contumaz y permanente campaña arbitral que favorece al Barcelona y perjudica al Real Madrid cada vez que ambos equipos se ven las caras. El discurso es plenamente apoyado por Florentino Pérez y su junta directiva, aunque según Ramos, "el 90% de la plantilla está de acuerdo". Habrá que preguntarse qué partido vio el 10% restante.



La cuestión es que el Real Madrid está harto de sufrir en cada clásico las mismas tropelías arbitrales y que empiece a ser lo más normal del mundo que el Barcelona acabe jugando siempre contra diez jugadores.

Pero si la actuación arbitral ha indignado al madridismo en todos sus estamentos, la nueva exhibición de provocación, mala educación, grosería y violencia de Sergio Busquets ha colmado el vaso de la paciencia de todos. Su pisotón a Pepe en la cabeza, además de ser un acto cobarde, porque el central estaba en el suelo, le retrata como deportista, como profesional y como persona. En el club se han recibido muchas solicitudes de madridistas indignados reclamando que se declare non grato a este sujeto. Y las redes sociales van cargadas de indignación por las fechorías a las que este tipo nos tiene acostumbrados.

Lo peor de todo es que luego Busquets se encontrará con los jugadores madridistas en la selección, se hará el angelito y no recordará nada. Sin embargo, por mucho que disimule, Busquets se ha ganado por méritos propios el dudoso honor de ser el futbolista más odiado por el madridismo, que entiende que su aportación al fútbol español es fundamentalmente nociva.



Busquets se ha convertido en el enemigo público del Real Madrid, pero no sólo por su salvaje, violento y malintencionado pisotón sobre Pepe con la voluntad de hacer daño. Busquets no sólo es nocivo para el Real Madrid. Hace unas semanas ya montó un altercado con el banquillo de la Real Sociedad riéndose en su cara de sus jugadores y técnicos porque el Barça alcanzaba la final de Copa y el equipo vasco no. En el Inter no se han olvidado de él por el teatro que le echó a una entrada de Motta que significó la expulsión del italiano.  En el Madrid no se olvida tampoco su condición racista cuando llamó "mono" en pleno partido a Marcelo.

Ya llueve sobre mojado sobre este tipo, al que el Barça de los valores debería llamar la atención. No sólo porque no está a la altura de lo que se presume en ese club, sino porque marcha destacado como líder del ranking de la antideportividad en España. Pero nadie se atreverá a llamarle al orden. Porque por aquellos pagos contra el Madrid vale todo. Sin embargo,  ya está bien de aguantar el discurso manido de siempre. El Real Madrid es violento y los jugadores del Barça son las víctimas de su juego. Actuaciones como la de Busquets el domingo dejan la imagen del club que le protege por los suelos.


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