2015-03-02 18:03 FC Barcelona Por: Administrador

Busquets, el líder silencioso del vestuario blaugrana



Marc Andreu

Xavi Hernández cuando sale en rueda de prensa es como si hablara en pasado, Gerard Piqué suele hablar claro pero luego su vida extradeportiva le quita transcendencia a lo que dice, de Leo Messi su poca frecuencia y sus incongruencias acaban dejando al entorno un poco extrañado con sus palabras y Andrés Iniesta tiene un mensaje demasiado plano y manido como ser un líder de nadie sin una pelota de por medio. De Dani Alves no hace falta decir nada, no tiene filtro para bien y para mal. Por ello es tan importante el factor Sergio Busquets.



El de Badia es un aprendiz de Javier Mascherano, aunque con la ventaja de ser ADN Barça totalmente, algo que le falta al argentino, quien a menudo le pierde su pragmatismo de cara a la prensa. Busquets, cada vez más, es un peso pesado del vestuario y su mejor transmisor de sensaciones, algo que quizás debería ser cargo de Luis Enrique, pero el técnico anda en una cruzada contra no se sabe qué medio.

Por ello, cuando Busquets sale a rueda de prensa hay que escuchar, porque habla el vestuario azulgrana. El centrocampista habla con la delicadeza y el respeto de los rivales que le enseñó Guardiola: "No vi el partido pero el Villarreal tiene una plantilla larga de grandes jugadores. Como pasa aquí, me merecen todos los respetos todos sus jugadores, del 1 al 25".

Es duro en sus críticas aunque estas sean veladas con un cortina de competitividad:  "Me gustaría ver a otros equipos jugando en las condiciones del sábado, en esas circunstancias lo importante era ganar".



Defiende el trabajo de Luis Enrique como nadie porque sabe que es quien acaba decidiendo:  "No tengo la titularidad ganada por lo que tampoco la tengo amenazada. Todos queremos lo mejor para el equipo. Intento dar lo mejor de mí y decide el míster".

Demuestra su barcelonismo en cada una de sus respuestas sin necesidad de despotricar de otros equipos como hacen en ocasiones algunos de sus compañeros: "No busco ser una referencia, sólo intento hacerlo lo mejor posible, pero está claro que cuando llevas tantos años en la primera línea con todas las miradas puestas en ti puede pasar eso. Yo de pequeño no tenía un ídolo, me fijaba en los jugadores, sobre todo en los que jugaba en el Barça, pero también en otros que jugaban en clubs potentes".

Y además se permite desmentir criticas de fuera sin faltar al respeto: "Como siempre, el vestuario no da importancia a lo que viene de fuera. Rexach dijo que era mentira, que estaba en una cena y que tal. Queda al margen, no le damos importancia a lo que ha dicho".

Por todo ello, Sergio Busquets es en realidad el capitán en la sombra de este Barça, el capitán para la prensa y para el entorno, el portavoz del vestuario y la batuta del equilibrio en el terreno de juego. Una renovación merecida.

 

 


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