2011-05-17 19:05 FC Barcelona Por: Administrador

Casillas, de capitán a soldadito



Como en su momento ocurrió con Butragueño, el Real Madrid mantenía una reserva espiritual entre el barcelonismo: Iker Casillas. Un tipo valorado, respetado e incluso admirado por sus virtudes como profesional y por personalidad fuera del campo. Como Butragueño, Casillas era querido en Barcelona y en todas partes. Sin embargo, su actitud en el "Caso Busquets" ha echado por tierra toda su leyenda. De un capitán de la selección podía esperarse algo más que el comportamiento propio de un soldadito asustado que tiene que hacerle la pelota a sus superiores.

Una cosa es que Sergio Ramos se queje de que "el único perjudicado sea Mourinho" faltando a la verdad, porque a Pinto le han caído tres partidos por responder a una agresión de Chendo y la imagen de Busquets en el mundo está ahora por los suelos gracias a las tretas de su club. O que Albiol diga que "Busquets se equivocó al insulta". Lo que ellos digan a nadie le importa. Pero Casillas sí. Casillas es el capitán de La Roja y de él se esperaba que, como mínimo, no colaborara en abrir aún más la grieta que separa a los jugadores del Real Madrid de los del Barcelona en la selección. Un capitán lo es para todo, no sólo para recibir los trofeos. Y Casillas con Busquets no se ha comportado como un capitán. En todo caso, como un capitán del bando enemigo. "Todo el mundo ha visto lo que ha hecho Busquets", ha dicho. El mundo ha visto muchas cosas, entre ellas el indigno comportamiento de buena parte de sus compañeros sobre el césped.



Sostienen en el bando madridista que cada uno defiende sus intereses en el campo y que luego, en la selección, todos van a una. No se acaba de entender qué intereses defiende el Real Madrid denunciando a la UEFA a Busquets y pidiendo por favor y de rodillas que no le permitan jugar la final de la Champions League. ¿Defendía el Madrid sus intereses o simplemente buscaba perjudicar al prójimo? Y a ese carro se ha subido Casillas, al carro de los llorones sin más argumentos que el del uso del descrédito hacia el rival. Al carro de quienes le han deseado el mal a un compañero suyo, primero difamándole ante el mundo y después maquinando la manera de impedirle jugar la final de la Champions League con una rabieta que en la UEFA han sabido interpretar a la perfección.

Mucho trabajo tendrá Del Bosque para unir lo que los jugadores del Madrid han desunido primero en el campo con sus acciones violentas y luego fuera de él sumándose a las infamias vertidas contra el Barcelona. Los jugadores del Barcelona volverán a la selección española como si no hubiera pasado nada. Pero sí ha pasado. Busquets no olvidará. Lo que le han hecho ha sido muy grave. Y quien lo va a pagar será la selección. Los éxitos se consiguen con buena armonía en el vestuario. Los jugadores del Barcelona saben mucho de eso porque así ganan los títulos en su club y con la selección. Ahora, sin el factor buen rollo, que nadie le pida milagros a Del Bosque.


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