2012-06-29 14:06 FC Barcelona Por: Administrador

Cero en educación para los tres portugueses del Madrid



1.-Cristiano Ronaldo se dejó consolar

Contrariamente a lo que se dice por ahí,  Cristiano Ronaldo no tuvo el detalle de ir a felicitar a sus compañeros madridistas de la selección española (pedirle que felicitara a los demás ya sería excesivo para un tipo tan soberbio como él). La vedette madridista, una vez consumado el enésimo fracaso de "su" Portugal, hizo lo que es habitual en él. Quedarse quieto maldiciendo y hablando de "injusticia" y esperar a que los demás se le acercaran para consolarle. Eso es lo que sucedió. Cristiano no felicitó a nadie. Se limitó a aceptar los "lo siento, tío", de Sergio Ramos, Casillas y Arbeloa, que se acercaron hasta él. Poco más o menos como cuando marca un gol, que se señala a sí mismo y espera que sus compañeros acudan hasta él como borreguitos a adorarle. Faltan a la verdad los que sostienen que Cristiano Ronaldo felicitó a los españoles. Nada más lejos de su intención y de sus principios educacionales. Luego, eso sí, se limitó a felicitar a los españoles a preguntas de los periodistas, pero lanzándoles un aviso: han sido superiores en "suerte". El chico es así. Y hay que entenderle, acababa de perder el Balón de Oro y a su edad se hace difícil creer que se le presentarán más oportunidades. Por cierto, que durante el partido intentó engañar al arbitro haciendo cuento, no disparó entre los tres palos en los 120 minutos de juego y nos regaló todo su repertorio de gestos y morritos y también de recriminaciones a sus compañeros porque no le pasaban bien la pelota y protestas al árbitro, por supuesto, todas. Lo protestó todo. Esta vez, sin embargo, no nos enseñó los musculitos de su pierna. Los debería tener desinflados. Y por supuesto, la grada le premió con los ya tradicionales y entrañables gritos de "Messi, Messi"... para no perder la costumbre.



2.-Coentrao, grosero

El lateral del Real Madrid dirigió un gesto grosero al banquillo de España, más concretamente a Pepe Reina tocándose sus partes. Otro que va muy justo de educación. Fue un partido limpio, sin encontronazos, quizá por eso Coentrao no se sintió a gusto en ningún momento. Él necesita tanganas y jaleos. Los buscó, pero no los escontró. Los españoles estaban por la labor de clasificarse para la final y les importaban bien poco las batallitas pendencieras del portugués teñido.

3.-Pepe, salvaje y acusica



Le atizó un buen viaje a Xabi Alonso, que le lanzó una mirada amenazadora. Ya es bueno que lo sufran en sus carnes para que entiendan la indignación de los rivales. Aprovechó un salto para clavarle la rodilla en la cadera. Se llevó la tarjeta amarilla. Luego estuvo en todos los fregados, intentando ejercer de chivatillo acusica señalándole al árbitro a quién debía amonestar. Especialmdente curioso fue cuando Coentrao le hizo el gesto obsceno al banquillo español, viendo tarjeta por ello. Pepe acudió raudo para indicarle al árbitro con el dedo a quién del banquillo español debía sancionar. Su fuerza bruta se la mostró también a Pedro, que choco con él e "involuntariamente" recibió ya en el suelo una caricia en forma de codazo y patada. Sin querer, naturalmente, como todo lo que hace Pepe. Y si no, que se lo pregunten a Casquero. O a Messi. O a Alves... Este es el balance de los tres madridistas que esta mañana se han ido a casa a ver la final de La Roja más blaugrana por la tele. También en eso están acostumbrados.


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