2016-02-15 17:02 FC Barcelona Por: Administrador

Se desata la euforia en el Real Madrid por el "no" a la final de Copa



El Real Madrid está viviendo una delicada travesía en el desierto que se visualiza con un dato alarmante e impropio de su historia: dos Ligas en diez años. Un periodo lamentable de éxitos que ha llegado de forma paralela al insultante dominio que ejerce el FC Barcelona tanto en el plano nacional como a nivel internacional. Se entiende pues que, ante la dictadura de Messi y compañía, el madridismo vibre con lo que le venden. Ya sea la ilusión forzada que se ha depositado en un Zinedine Zidane que no ha demostrado nada, ya sea en la ilusión que genera el fichaje imposible de Neymar o ya sea, en las últimas horas, en la negativa del club a albergar en el Bernabéu la final de la Copa del Rey evitando que el FC Barcelona cante un nuevo alirón en territorio blanco. Ya se asume que el Barça sea campeón, pero la alegría se desborda al saber que no levantará la Copa en el Bernabéu. A falta de títulos colectivos y con un Cristiano Ronaldo a la baja y lejos de sus objetivos individuales de siempre, el madridismo se aferra a lo que sea como un clavo ardiendo para encontrar un motivo de celebración. Eliminado de la Copa por un autogol de despacho, a cuatro más un punto del Barça en la Liga BBVA, que pueden ser siete más uno pasado mañana, pocos confían en que el Real Madrid de Zidane sea capaz de hacerse valer en la Champions League, lo único que le queda, lo que conduciría al club a un nuevo año en blanco, que sería el séptimo en trece años de mandato de Florentino Pérez, un dato que sorprende teniendo en cuenta la facilidad del presidente blanco para sacar el talonario y fichar cuanto le place.

Casi un motivo de celebración en Cibeles

Las imágenes de euforia entre los aficionados blancos en el Bernabéu recogidas por el programa Jugones son muy explícitas. Alegría desbordada de los aficionados por el grandísimo éxito que supone evitar que el Barça sea campeón en el Bernabéu. Hasta parecía que los aficionados salían del Bernabéu directos a Cibeles para celebrarlo. Es la nueva realidad que le ha tocado vivir al Real Madrid en los tiempos que corren. Messi y sus amigos hacen mucho daño. Y ni siquiera la distorsión de la realidad a la que los medios afines someten al madridismo evitan la percepción generalizada de que el Real Madrid está viviendo uno de los periodos más oscuros de su historia. Aunque Cristiano salte más y el penalti de Messi sea una provocación. Es una manera como otra cualquiera de lamerse las heridas... que son muchas. El Real Madrid de las Copas de Europa ahora se conforma viendo levantar trofeos al Barcelona en un estadio que no sea el propio.

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