2015-06-04 17:06 FC Barcelona Por: Administrador

Como era de esperar, Cruyff se pone del lado de Figo



Pedro Riaño

Johan Cruyff ha querido meter baza en el asunto de Luis Figo y su representatividad sobre el FC Barcelona. Figo ya ha tomado partido. Lo hizo en su momento fichando por el Real Madrid y lo ha vuelto a hacer últimamente eligiendo la camiseta blanca para jugar partidos de veteranos. Nada se sabe de él por la Agrupació de Veterans del Barça. Ha dicho Cruyff, que de esto sabe un rato, porque en su momento traicionó al Ajax, el equipo de su vida, para irse al Feyenord -una traición similar a la de Figo pero en clave holandesa-, que “esta manera de comportarse me parece absurda. Conozco muy bien el caso Figo y él no tenía la culpa, fue más culpa del club. Da igual lo que pasó, Figo tenía razón y reaccionó al comportamiento del club. Hay que tener respeto y si se quiere vestir la camiseta del Barça, dejarle”.



El barcelonismo de Johan Cruyff, que ni va al Camp Nou ni oculta que "en un Ajax-Barça voy con el Ajax", vuelve a generar dudas. Aunque quizá sean cosas de la edad ya avanzada del ex gurú del barcelonismo. Desconocemos lo que debe saber Johan Cruyff sobre la traición de Figo, pero lo que queda es que 24 horas después de prometer su fidelidad al Barça era presentado por Florentino Pérez como nuevo jugador del Real Madrid, lo que queda es que el "pesetero" Figo jugó con los 500 millones de pesetas que le regaló Florentino Pérez para callar mientras él afirmaba que estaba fichado por su candidatura, convencido de que no iba a ganar. Pero ganó y luego ya fue tarde cuando le pidió a Gaspart que pagara por él los 5.000 millones de indemnización que le firmó Florentino si no cumplía su palabra y se iba al Madrid.

Cruyff debe saber muchas cosas, pero no las explica. Lo de Figo fue una traición en toda regla, por delante y por detrás. Es muy libre de elegir y de renunciar a un lugar en la historia del Barça para convertirse en un mercenario más en la historia del Real Madrid. Pero a lo hecho, pecho. Eligió el dinero y renunció al escudo del Barça y a la camiseta blaugrana, la misma con la que había cantado aquello de "Madrid, llorones, saludad a los campeones". Es una apuesta más que respetable. Que respete él a los demás y nos deje tranquilos. Lo de intentar pornerse la camiseta del Barça de nuevo no es más que una provocación a la memoria del barcelonismo.

A Johan Cruyff le parecerá muy bien la provocación de Figo, pero ya se le ve que toca cada vez menos. Su cabeza va en dirección contraria a la de la gran mayoría del barcelonismo. Así se entiende que un día tirara al suelo un escudo de oro y brillantes del FC Barcelona en señal de desprecio. El problema de Cruyff en el fondo es que no es barcelonista, sólamente es cruyffista. Él es el primero que sabe, porque de eso sabe mucho, que la traición de Figo fue una cuestión de dinero, que el futbolista, al que se le había mejorado cuatro veces el contrato en cinco años, quería más y el club estaba siendo chantajeado. El presidente de entonces dijo basta y él respondió con la traición. Ahora no puede pretender que el barcelonismo, como desea Johan Cruyff, borre de su mente un comportamiento tan deleznable. Y es lógico que el club, en defensa de la voluntad de sus socios, actúe y evite lo que para los barcelonistas hubiera sido una humillación: ver a Figo vestido de blaugrana. Ya no le queda bien. Él está en su derecho de traicionar a quien quiera y los socios del Barça en el suyo de seleccionar a sus representantes. Figo debería representar a quien eligió representar.



Y no hay más.


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