2014-05-14 19:05 Real Madrid Por: Administrador

Competición anula la expulsión del médico del Castilla



Carlos Muñiz

Diego Llorente, el central del Castilla, quedó tendido en el suelo inconsciente en el transcurso del reciente Girona-Castilla como consecuencia de un choque en la disputa de un balón aéreo. El médico del Castilla, Julio De la Morena, se apercibió rápidamente de la gravedad de la situación. Llorente se levantó y dos minutos después cayó de nuevo desplomado. Fue en ese momento cuando al doctor madridista le trajo sin cuidado el reglamento y se preocupó exclusivamente por la salud del jugador. En el acta arbitral pudo leerse que fue expulsado por "por dirigirse al cuarto árbitro a voces con los brazos en alto, en los siguientes términos: '¡Para el puto partido!'. Seguidamente entró al terreno de juego sin mi autorización, estando el balón en juego".



De la Morena entró en el campo sin autorización para utilizar con carácter de urgencia la cánula de Guedel que sirvió para que, milagrosamente, Llorente no se tragara la lengua. Mientras tanto el árbitro se le acercó para comunicarle que estaba expulsado. Ingresado en una clinica de Girona, Llorente fue sometido a diversas pruebas que concluyeron que padecía un  "traumatismo craneoencefálico moderado" y pasó la noche en observación.

El Comité de Competición ha tratado hoy el tema y ha concluido que  "aún cuando objetivamente los hechos que se reflejan en el acta arbitral pudieran ser tipificables como una acción constitutiva de una infracción deportiva, aquellos deben contextualizarse dentro de las especiales circunstancias que concurren en el instante en el que se producen. En este sentido, debe tenerse en cuenta que el jugador Don Diego Javier Llorente Ríos sufrió un fuerte golpe, tras el que queda conmocionado y afectado por un traumatismo craneoencefálico, que ha quedado exhaustivamente constatado por el Informe Médico emitido por el Hospital Universitari de Girona, aportado por el Real Madrid, C.F. junto con su escrito de alegaciones En buena lógica, cabe inferir que el Médico del equipo se percató de la aparente gravedad de la lesión y, movido por su comprensible intención de atender urgentemente a su jugador, haga primar su lex artis como galeno y, en un momento determinado, cometa la controvertida acción en cuestión que, dada su indudable antideportividad, el Colegiado recoge en el acta arbitral". 

Esta historia no podía acabar de otra manera que felicitando al médico por su provindencial intervención y censurando al árbitro por un exceso de celo absurdo.





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